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Viernes, 19 de julio de 2019. Última actualización: Hoy

“Amo ayudar a otras mujeres”

El martes 16 abril, 2019 a las 3:03 pm

Leidy Cruz – Redacción Popayán

En la ciudad de Popayán, como en toda Colombia, se percibe la belleza de la mujer latina. No solo se refleja en los rostros, sino el tesón, la fuerza y la intensidad del espíritu femenino. Por eso, hablar de belleza, es hablar de rasgos tanto físicos como emocionales, sentimentales y de carácter. Eso lo sabe Angie Bueno, una “payanesa de corazón”, que se dedica a ser ejecutiva de la belleza.

Vive en Popayán desde hace 10 años. Se levanta temprano a atender las labores que demanda un hogar y luego de ello se dedica a su negocio.

Es empresaria de la belleza desde hace 2 años y ha encontrado en ese “mundo rosa” como ella lo llama, el espacio para ser ella misma, con sus cualidades, convicciones y miedos y la posibilidad de ayudar a otras mujeres.

Se describe a sí misma como una mujer imperfecta amada por un Dios perfecto. Una mujer soñadora, emprendedora, que le encanta ayudar a otras personas. “Me considero una persona de servicio. Me encanta compartir con muchas personas. Soy una persona de fe, de creencias, creo mucho en Dios y en la familia”

Su negocio radica en ofrecer a las mujeres la oportunidad de comprar y vender autoestima y empoderamiento, porque esos son pilares, como ella dice, del negocio de la belleza.

La compañía Mary Kay, dedicada a vender productos de alta cosmética, tiene en Angie Bueno una directora (en calificación) apasionada. En esta empresa Angie vio la oportunidad de iniciar su emprendimiento con el miedo propio de enfrentarse a nuevos retos y con el antecedente de un fracaso empresarial. “Cuando uno viene de un fracaso, uno entra a un negocio nuevo con esa experiencia, entonces uno mismo debe superar esos miedos y esas barreras internas”, expresó mientras reflexionó sobre cómo en ocasiones el inconveniente al emprender es uno mismo, cuando se deja paralizar y no sale de la negatividad que el momento u otras personas ponen.

Reconoce que el camino no ha sido fácil, que se requiere de esfuerzos, de dedicación, pero sobretodo de fe, amor y pasión. Tres palabras que la describen, porque como indica, las aplica constantemente.

La fe, porque su negocio está acorde con sus principios: primero Dios, segundo la familia, tercero la carrera. “En este negocio he visto la mano de Dios” enunció. El amor, porque asegura que si no se obra con amor nada va a salir como se espera. Y la pasión, porque la considera clave para poder avanzar cuando se encuentra obstáculo “El emprender es saltar de la zona de confort y saltar a una zona donde tú no sabes qué va a pasar, pero la pasión, el amor y la fe te ayudan a permanecer cuando no todas las cosas salen bien”, explicó.

Contó que entró al negocio por consejo de una amiga quien la llamó por teléfono para compartirle la oportunidad. “Yo tenía acné y tenía la piel muy oscura así que acepté. No pensé que unas cremitas me iban a cambiar no solo la piel, sino la forma de ver el emprendimiento”

Su trabajo, que la ha llevado a conocer a muchas mujeres (y últimamente hombres) le ha permitido aportar en la vida de sus consultoras y clientas.

Las primeras, son esas mujeres que como ella deciden tomar la oportunidad de negocio que la Compañía Mary Kay les ofrece: “mujeres de diferentes edades, de diversos colores y sabores” como ella misma dice, para describir a sus consultoras, con quienes conforma el equipo de trabajo Unidad Ensancha y quienes hablan de ella con admiración y agradecimiento, debido a que Angie, entrega todo de sí por compartir con ellas, formarlas y darles las herramientas para que se sientan únicas, bellas por dentro y por fuera y la oportunidad de trabajar aportando a otras mujeres.

Las segundas, esas mujeres que aceptan asistir a los spa faciales gratuitos que la unidad ofrece para brindar la oportunidad de conocer y probar los productos, conocer las historias de vida que hay detrás de las consultoras y estudiar la oportunidad de negocio.

En ese sentido, de las primeras reflexiona “no solo trabajamos juntas sino que nos volvemos amigas” y presenta a su consultora más adulta, a quien admira y aprecia. De las segundas recuerda el caso de una chica que llegó con su autoestima muy baja, miedosa y tímida y con su apoyo y asesoría esta mujer pudo cambiar su visión de sí misma “ver cómo tú de alguna manera aportas un granito a que esa persona salga adelante y tenga otras posibilidades que antes no miraba, es gratificante. Son cheques al corazón”, aseveró.

Más allá del carisma, la disposición de servicio y el gran conocimiento para ofrecer unas asesorías de belleza de calidad, lo que caracteriza empresarialmente a Angie Bueno es la capacidad para organizar el equipo.

Un grupo que comenzó con 3 mujeres que probaron uno de sus spa faciales, que vieron la oportunidad de negocio y creyeron en ella, hoy es un equipo de trabajo y apoyo con alrededor de 25 mujeres, la gran mayoría de ellas en la ciudad de Popayán, pero también cuenta con mujeres de otras partes del país. “El equipo se llama Unidad Ensancha, mujeres soñadoras, mujeres emprendedoras, todas de diferentes colores y sabores, somos un jardín de flores con muchas diferencias pero con un mismo objetivo” indicó.

Así, Angie Bueno es la esposa y la empresaria que sueña con poder continuar ayudando a muchas más mujeres a quererse a sí mismas, a enfrentar sus miedos, a empoderarse. “Es un proceso para conseguir a una mujer determinada. Yo siempre les pregunto ¿Quién toma las decisiones? ¿Tú tomas tus decisiones o las toma alguien más por ti?”, mencionó a su vez que reflexionó sobre que la decisión es clave para cualquier negocio que se quiera emprender y sobre que en estos tiempos es importante tomar buenas herramientas para poder ayudar a otras mujeres. “Si yo puedo salir adelante otras mujeres también lo pueden hacer”

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