ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Domingo, 8 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

¡Amazonas, amazonas!

El miércoles 11 septiembre, 2019 a las 3:48 pm
Imagen cortesía de: https://bit.ly/2lPwSjs
¡Amazonas, amazonas!

¡Amazonas, amazonas!

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Desde pequeño he sentido una fascinación o admiración e impotencia por ese inmenso mar de selva virgen aún que es la parte de lo que podemos llamar selva amazónica en nuestro territorio. Amazonas, Arauca, Vichada, Casanare baja, Vaupés, Putumayo, Meta, Caquetá, Guaviare, Guainía son los departamentos que guardan aún algo de esa gran selva que tenemos en Colombia.

Afortunadamente la mayoría colombiana mira al Amazonas como a un niño indefenso. Presentimos desde pequeños que hay riqueza, fascinación, hermosura natural: que hay flora, fauna, ríos, lagunas, miniaturas y grandes monumentos naturales que nunca conoceremos.

La selva amazónica es parte de nuestras entrañas. Tal vez nunca posaremos nuestras plantas en su territorio milenario pero lo amamos como si fuéramos hermanos o ella fuera nuestra madre. Pasa uno en avión de vuelta a Brasil o allá, abajo, está ese milagro viviente que son sus ríos y su enmarañado bosque azulado y verde de su ensortijada espesura verde.

Hago un paréntesis aquí para lamentar el crimen que sucedió ayer con los incendios ocurridos ayer en la ladera del norte de Cali que dan hacia el Cerro las Tres Cruces. Vivo aquí encerrado en mi vivienda y… sí, ayer sentí un infernal calor, no igual a los propios del clima caliente de la Cali de siempre.

Tenemos una reserva vegetal en las laderas de nuestros dos cerros tutelares y no cabe en una mente sana que pudiera haber manos criminales en ese lamentable incendio de ayer en los cerros que nos separan de la costa cercana del Pacífico en Buenaventura… Estuvo en peligro la zona cercana al Parque Zoológico de Cali que tuvo a punto todas sus precauciones y contingente humano para atender la posible emergencia.

No tenemos el invaluable premio de tener cerca la selva amazónica. Solo tenemos la gran fortuna de estar amparados por nuestros cerros de Cristo Rey y de las Tres Cruces. Son una riqueza que todos debemos sentir muy cerca del corazón, ya que no tenemos la suerte de estar cerca de la selva amazónica. Situaciones como los incendios forestales de ayer son alarmas que deben incentivar la seguridad de humanos, animales y, en general, de todos los espacios por donde transitan y moran los habitantes de la ciudad.

Nunca pensé que al escribir sobre la inmensa riqueza que nos enorgullece a los colombianos de tener selva amazónica, que había estado tan cerca de asistir ayer y, tal vez, de sufrir muy de cerca daños en nuestros cerros tutelares.

No tenemos a la vista ni cerca de nosotros el Amazonas y su selva. Pero nos basta tener cerca dos cerros que desde arriba nos miran y nos cuidan con su verde. Como Bogotá o Medellín tenemos cerros tutelares. Ellos también merecen nuestros cuidados. Cuando subamos a admirar el paisaje que desde allí se disfruta, tendremos que evitar fumar o lanzar vidrios para no poner en peligro estos tesoros que poco apreciamos y mucho nos sirven.

11-09-1 – :53 a.m.

Para leer otras columnas del autor aquí

Deja Una Respuesta