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Lunes, 16 de diciembre de 2019. Última actualización: Hoy

Allá en la Guajira arriba

El miércoles 25 septiembre, 2019 a las 9:37 am
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Diógenes Díaz Carabalí

Allá en la Guajira arriba

El título de la canción de Escalona sirve para nombrar la novela de Óscar Perdomo Gamboa, ganador del premio Estímulos de la Gobernación del Valle. El autor es un joven tolimense nacido en Ibagué y radicado en Cali, con recorrido vertiginoso por las letras si se tiene en cuenta su edad. Creo que todos confundimos la fragata “almirante Padilla que llegó a Puerto López y nos dejó arruinados” con el héroe de Maracaibo durante las guerras libertarias para sellar la independencia.

Por lo menos yo, hasta antes de abordar el texto histórico producto de una juiciosa investigación sobre el país de los wayú y la herencia de los hijos de Yemayá con quienes hicieron mestizaje, raíz de donde viene el mariscal José Prudencio Padilla.

Desde luego no voy a contar la historia del mariscal patriota, su amor por la Colombia naciente, su sacrificio, sus batallas, sus amores, muy bien narrada por el autor de la novela. La intención es recuperar la narración que desde el autor es pragmática, cruda, para una realidad absurda que persiste, donde la frustración parece hilo conductor de nuestra formación como país.

Es la frustración de una independencia a medias, que posicionó a una clase privilegiada ya en la colonia, cuya ambición no era la libertad, sino el cambio de amo. La promesa hecha por Bolívar a Pétion en Haití, de liberar a los esclavos, de devolver la tierra a los indígenas, nunca se cumplió. Aún hoy se siguen reivindicando los mismos motivos, aunque se combate en circunstancias diferentes, lo que da prolongación a una guerra de nunca acabar y nos seguimos enfrentando por las mismas circunstancias.

En una charla amena sobre la novela y la poesía tuve la oportunidad de manifestarle al autor que la buena poesía está en la novela. Sirvió para recordar genialidades de novelas y autores, larga lista desde que el género reemplazó a la epopeya, ejemplo que constituye “allá en la Guajira arriba”, donde como disculpa un acordeonero con el flujo incansable del costeño narra la vida del héroe, pero también nos lleva en una recorrido de actos y amores propios de la idiosincrasia del habitante de la costa colombiana, única forma de entender el espíritu libertario de Padilla, sus luchas, sus confianzas, hasta su ingenuidad frente a otros prohombres de la patria que lo llevaría al cadalso juzgado como traidor, puesto en el fuego, y en el juego, de la naciente politiquería santanderista y el ansia napoleónica de Bolívar.

El personaje nos da otra visión de la historia, nos indica las culpas de un país desbaratado, nos lleva por un recorrido escabroso de ilegalidades como forma de supervivencia, pero, lo más importante, nos aporta en la memoria para entender lo que somos como nación.

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