ipt>(adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});
Jueves, 29 de septiembre de 2022. Última actualización: Hoy

Algo sobre la muerte

El sábado 19 febrero, 2022 a las 8:07 am
Algo sobre la muerte
Imagen cortesía de: www.elconfidencial.com

Algo sobre la muerte

MARCO ANTONIO VALENCIA CALLE

―He cargado 408 ataúdes hasta el cementerio ―dice mi padre mirando las estrellas―. De muchacho un sacerdote me pidió el favor y desde entonces se me volvió compromiso. Ahora siempre que hay un muerto en el pueblo ayudo a cargarlo.
Era Nochevieja y estábamos los dos solos en la finca de Cascajal. Cuidábamos el ganado de los abigeos y la casa de los ladrones. Al otro lado de la montaña se vislumbraba la algarabía de la pólvora, las celebraciones y la música que anunciaban el Año Nuevo.
Al amanecer hicimos un cambuche sobre una lomita de rastrojos amables, dejamos las escopetas a un lado y mirando las estrellas… el tema del fin de año nos llevó a conversar sobre la muerte.
Mi papá se reía de los que temían hablar de la muerte. Creía que no hablar de ella era una manera ingenua de negar su existencia:
―Todos vamos a pasar duelos y a morir tarde que temprano. Esa es la única realidad de la vida.
―La muerte siempre sorprende y llega cuando menos la esperamos. Perder a un ser querido es como si te cortaran un brazo: te duele y te hace falta. Lloramos porque ante su presencia nos llenamos de miedo y de una tristeza terrible. Sin embargo, después de llorar y bucear en el dolor, salimos con más conciencia sobre el valor de la vida. Las tristezas con lágrimas lavan el alma. ¿Sabías eso?
―Cuando la gente se muere ―me dijo señalando a Sirius, la estrella más brillante del cielo― hay que llevar el cuerpo al cementerio y su alma a nuestra casa de los buenos recuerdos. Allí los muertos sobreviven con nosotros.
Recuerdo que temblando de frío (o de miedo) le hice muchas preguntas: ¿Hay inmortalidad después de la vida? Y si eso es así, ¿el alma es inmortal? ¿Cómo sabemos de la existencia del alma? ¿Es verdad que vamos al cielo o al infierno? Se quedó callado un largo rato con los ojos fijos en la noche, que es la inmensidad de la nada y la ausencia del todo. Luego me respondió:
―No sé si exista Dios, ni el cielo, ni el infierno, ni el alma, pero sé que existe la muerte y que a todos nos llega de una manera real y distinta. Si fuéramos responsables deberíamos planear el destino de las cosas y de las personas cuando no estemos por causa de la muerte.
―¡Me da miedo de que te mueras! ―le confesé a mi papá.
Entonces se rio y me contestó como un hombre de campo, de una manera simple:
―Miedo hay que tenerle a la vida y a los vivos. Cuando una persona se muere no se da cuenta. ¿Tú te das cuenta del instante mismo en que te quedas dormido? Pues no, nadie lo hace, y cuando uno se muere, pasa igual.
―Cuando muera no lo sabré, no tendré consciencia de ello. La naturaleza es perfecta: nos dio la oportunidad de ignorar el momento en que moriremos.
― ¿Al morir termina la vida? ―le pregunté.
―Algunos dicen que morir es un pasaje a otra vida, otros consideran que el cuerpo nace, crece y muere. Lo cierto es que no tengo respuestas a tus preguntas.
Mi papá murió muchos años después sin leer a Soren Kierkegaard, pero estoy seguro de que estaría de acuerdo con él cuando escribió: “La vida no es un problema a resolver, sino una realidad a experimentar”.

(Nota: En memoria a mis amigos fallecidos recientemente: Santiago Hurtado Cerón, Julio Cesar Espinosa, Jorge Muñoz (Mateo Malahora).

***************************************************

Lee otros artículos del autor aquí:

clic
Sigue a Proclama en Google News
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?