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Jueves, 3 de diciembre de 2020. Última actualización: Hoy

Alcalde de Guachené denuncia persecución política a través del periódico El Tiempo

El martes 24 enero, 2012 a las 5:18 pm
Por Alfonso J. Luna Geller
Francisco José Paz Zapata, actual alcalde de Guachené, pasó de ser víctima de los paramilitares a victimario o colaborador de ellos, y ahora, según su testimonio, es extorsionado económicamente desde la cárcel por quienes lo acusan e intimidan, argumentando que también pueden sacarlo del problema en que lo metieron. Este podría ser un aberrante caso de utilización de herramientas judiciales con fines políticos y delincuenciales.
Cuatro meses después de ocurrida una noticia, el diario El Tiempo la publica como primicia el pasado 12 de Enero, indicando que el paramilitar desmovilizado Elkin Casarrubia Posada, alias ‘El Cura’, había asegurado en una audiencia conjunta ante un fiscal de Justicia y Paz que Francisco José Paz Zapata, actual alcalde de Guachené, se había reunido –en el 2001, siendo alcalde de Caloto- con paramilitares del Bloque Calima para indicarles las identidades de habitantes de la región que ayudaban a las Farc, diligencia en la cual explicó también por qué y cómo se tomaron el 23 de febrero del 2001 las poblaciones El Palo y Guachené (Cauca).
La sospechosa intención de la noticia se hace evidente porque la diligencia que produjo la noticia se realizó el 15 septiembre del año pasado, en plena campaña de los candidatos que aspiraban a ser alcaldes de Guachené, pero al parecer la información se guardó, no se consideró primicia en ese momento y presuntamente se concibió como arma estratégica para desestabilizar la institucionalidad según los resultados que arrojaran las elecciones del 30 de octubre, y efectivamente, cuatro meses después, se utiliza públicamente, cuando Paz Zapata al resultar ganador, ejerce hoy como alcalde del Municipio de Guachené.
Es más, la evidencia de que la noticia se utiliza con fines políticos desestabilizadores, luego de estar guardada varios meses, es que el pasado 12 de enero el periódico El Tiempo (1), dice, resaltando en negrilla, que “dentro de las explicaciones resultó salpicado el nombre del electo alcalde de Guachené, Francisco José Paz Zapata”, lo cual indica que la redacción judicial del citado diario la tenía elaborada desde cuando Paz Zapata apenas se encontraba en condición de “electo”, es decir, antes del primero de enero, no posesionado aún como primera autoridad del Municipio.
La declaración que lo involucra
«Al alcalde lo vi cuando llegó a hablar con nosotros. Lo llevó ‘Patepalo’ a Mazamorrero (el lugar donde se encontraron) a hablar. Incluso nosotros mandamos un muchacho ’24’ a Caloto a hacer inteligencia porque él iba a mostrar unas personas en Caloto que pertenecían a la guerrilla», dijo ‘El Cura’, quien era el jefe militar del bloque en esa región. Agregó que con la «información del alcalde» organizaron la primera incursión a Guachené y El Palo. La segunda fue el 5 de mayo de ese 2001, donde murieron otras cinco personas cuando las AUC buscaban al jefe guerrillero alias ‘Zeppelin’ en una tienda de la población”, registra el diario El Tiempo de manera anacrónica.
Proclama del Cauca entrevistó al alcalde Francisco José Paz Zapata para conocer su versión sobre estas circunstancias, quien con toda seguridad y contundencia, relató:
«Utilizándose una violación de la reserva sumarial, se conoció un video que pusieron a circular en varias poblaciones del norte del Cauca en el cual se hacen imputaciones a varios dirigentes, alcaldes y ex alcaldes, y entre ellos me nombran a mí como colaborador de las autodefensas, pero El Tiempo publicó la noticia recientemente haciéndome aparecer como único protagonista. La versión está descontextualizada porque en el momento en que soy elegido alcalde de Caloto en el año 2000 me convierto en objetivo militar de las AUC porque según esa organización había sido elegido con colaboración del Sexto Frente de las FARC».
Denuncias de amenazas
«En diciembre, antes de la posesión como alcalde de Caloto, estuve ante el Ministro del Interior, doctor Humberto De La Calle Lombana, poniendo en conocimiento las amenazas por parte de las autodefensas; como respuesta, me ofrecieron alguna seguridad mínima; igual, puse la situación en conocimiento de la Defensoría del Pueblo, donde se encontraba como director el caucano Eduardo Cifuentes Muñoz, a quien le pedí su mediación para que interviniera ante esos grupos y me respetaran la vida.
 
También tuvo conocimiento de las constantes amenazas de los paramilitares el comandante de la Estación de Policía de Santander de Quilichao, quien le dio instrucciones a mi escolta, el policía Oliver Carabalí, para que se cuidara mucho porque todos sabían de las amenazas que sobre mí tenían proferidas los paramilitares. Él le manifestó que me conocía muy bien y que prefería morir en cumplimiento de su deber si ése era el caso que debería afrontar.»
El encuentro con los paramilitares – Acusado de colaborar con las FARC
«En el mes de febrero del 2001, después de las múltiples amenazas de las AUC, es secuestrado mi amigo, directivo de mi campaña política, el exnotario único de Caloto, Jesús Marulanda Banguero, por lo cual iniciamos las averiguaciones humanitarias sobre su posible paradero, las intenciones que habían motivado tal hecho y los responsables de su secuestro. En estas condiciones, con el personero municipal, Julio Luis Balanta, y con el asesor de la alcaldía Jesús Elver González, nos dirigíamos a una reunión en el municipio de Suárez con el alcalde de la época, Luis Fernando Colorado, para tratar de obtener su colaboración, pues en ésa área se movían muchos grupos armados ilegales, y analizar qué podríamos hacer para su rescate. Pero en el desplazamiento, en la vereda Lomitas, del municipio de Santander de Quilichao, fuimos inmovilizados en un retén de las autodefensas, donde éstas operaban, inclusive, con el visto bueno de las autoridades de Policía y Ejército, como casi todos lo sabían en el norte del Cauca; allí fui retenido por los alias “Patepalo”, “El Cabezón” y “Pescado”, quienes me llevaron hasta Mazamorrero donde estaban los comandantes alias “Martín” y alias “El Cura”. Allí, prácticamente se me hizo un juicio militar y político con el argumento que mi elección se debía al apoyo de la guerrilla y que por eso habían decidido darme muerte. Superado el temor, el miedo, por las nuevas amenazas recibidas en directo, les demostré que yo había sido elegido, única y exclusivamente, por la comunidad caloteña que nada tenía que ver con actores armados al margen de la Ley. En esa conversación me manifestaron que iban a asesinar a algunos de nuestros compañeros –como efectivamente después fue ocurriendo- que estaban comprometidos con las FARC y me informaron que fue la ingeniera Sandra Pérez, que trabajaba en la CRC, miembro de esa organización paramilitar, quien me había señalado a mí como colaborador FARC. La acusación ante los paras evidentemente era una venganza de ella pues yo la había denunciado legalmente por incumplimiento de unos contratos que mi administración le había asignado. Al final, me dejaron libre; me reuní nuevamente con mis acompañantes y nos devolvimos hacia Caloto.
 
Posteriormente llegan otras amenazas en un panfleto en las que incluyen a la juez penal y al juez civil del circuito de Caloto, quien luego resultó herido en un atentado que le hicieron viniendo de Puerto Tejada.»
Muertes y masacres – Acusado de colaborar con los paramilitares
«No se puede entender entonces, cómo después de estas realidades, de las cuales fui víctima, objetivo militar de los ‘paras’, ahora, para acogerse a unos supuestos beneficios judiciales, me hagan aparecer como un presunto colaborador de ellos; eso no le cabe en la cabeza a nadie. Inclusive, en la masacre del 23 de febrero, que precisamente perpetran en Guachené, asesinan a un joven que hacía parte de mi movimiento político, y que había trabajado con la ingeniera Sandra Pérez, un aterrador mensaje. En El Palo también dan muerte a unos amigos de nuestra causa política y social. Es más, en la masacre del 5 de mayo del 2001, cayó herida una tía mía, discapacitada, llamada Ilia María, que ya murió. Posteriormente, el 20 de mayo de ése mismo año asesinan a mi amigo, el exnotario único de Caloto, Jesús Marulanda Banguero, que había estado secuestrado, al bajarlo de un bus de servicio público en el que se desplazaba de Caloto a Santander de Quilichao.
 
Pero las cosas contra mí no han terminado, todavía hoy, estoy recibiendo llamadas de paramilitares que tratan de extorsionarme económicamente con la intención, según ellos, de volverme a sacar del problema en que ellos mismos me han metido al manifestar que fui colaborador de esas autodefensas. Es decir, que además del trasfondo político hay uno delincuencial que sigue desarrollándose desde la cárcel, especialmente de parte de alias ‘Negro Ocoró’ quien es el presunto responsable de las llamadas extorsivas.»
Ni lo uno ni lo otro
«Entre otras cosas, si se revisan las actas de mi actuación en el año 2001 como primer presidente de la Asociación de Municipios del Norte del Cauca –AMUNORCA- y las emisiones de los medios de comunicación, como RCN, por ejemplo, se podrá constatar cómo denunciaba constantemente la presencia de las autodefensas en el norte del Cauca y su accionar delincuencial, por lo cual exigía una acción definitiva por parte de las autoridades militares y de policía… ¿Cómo puede entonces alguien imaginarse que ahora resulte siendo su auxiliador?»
La conclusión
«En definitiva, tengo la impresión que los paramilitares presos fueron utilizados el año pasado con fines políticos y que les han pagado para que enloden el buen nombre de varios dirigentes del norte del Cauca que estábamos en la contienda electoral como Gustavo Hincapié, actual alcalde de Puerto Tejada y el anterior alcalde de Villa Rica, Arie Aragón, entre otros. Es que se contradicen en cada versión: inicialmente nos condenaron a muerte porque según esos delincuentes éramos colaboradores de las FARC y ahora, de manera extrañamente oportunista y con tintes políticos, nos tratan de hacer aparecer como colaboradores de los paramilitares, según ellos mismos. ¿Alguien podría explicarse en sana lógica si todo esto es real o coherente?
 
Aquí lo que hay son intenciones oscuras por el poder en el Municipio de Guachené. Los perdedores, parecen que en esta misión están apoyados por senadores que tienen influencias, pensando en las próximas elecciones para el Congreso.»
Así las cosas, Francisco José Paz Zapata, actual alcalde de Guachené, pasó de ser víctima de los paramilitares a victimario o colaborador de ellos, y ahora, según su testimonio, es extorsionado económicamente desde la cárcel por quienes lo acusan e intimidan, argumentando que también pueden sacarlo del problema en que lo metieron. Este podría ser un aberrante caso de utilización de herramientas judiciales con fines políticos y delincuenciales.
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