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Sábado, 19 de octubre de 2019. Última actualización: Hoy

Ahí la tenéis

El martes 3 septiembre, 2019 a las 2:14 pm
Ahí la tenéis
Ahí la tenéis

¿Querían la guerra? Ahí la tenéis. Eligieron este gobierno irresponsable desde la campaña, provocador todo el tiempo, enemigo de cualquier acuerdo con la insurgencia desde siempre, le incumplieron a los paramilitares, han saboteado el acuerdo con la guerrilla, intentan destruir la infraestructura legal construida para lograr la paz, avanzan en desconocer el conflicto armado en el país. Primero ha sido el asesinato selectivo de líderes sociales, y el Ministro de Defensa asegura que se trata de “un lío de faldas”. Ahora vuelven las masacres: el vil asesinato de una candidata a la Alcaldía en Suarez, Cauca, y su familia es el resultado de la crueldad de una guerra que se niega a acabarse, porque los actores de la insurgencia de derecha o de izquierda, no ven garantías para su seguridad, para su reintegración, para su desarrollo político y económico dentro de la democracia, agregado a ello la incapacidad del Estado para hacer cumplir la ley, para aplicar justicia, capturar a los delincuentes.

No bastan los lloriqueos del momento ni los retruécanos de los medios por el impacto de la noticia, ni las lamentaciones solidarias de los directorios políticos, ni las declaraciones de guerra de un presidente timorato, ni las demostraciones de fuerza en la Plaza de Bolívar, ni siquiera las sacrosantas oraciones de los pastores religiosos. ¡No basta! Sería tomar el conflicto en sus reales dimensiones, en su estructura y en su origen, con el pragmatismo de la capacidad para derrotar a los violentos con que cuenta el Estado. No las bravuconadas del senador Mejía, tan bocón como cobarde; o las destempladas e ignorantes citas de la señora Cabal, o las sin salida que plantea Paloma Valencia, o las irresponsables medidas económicas del ministro Carrasquilla. Lo cierto es que este gobierno no plantea salidas, es un chorro de babas, nuestra democracia pegada con mancha de plátano. A la sociedad le corresponde salirle al paso al miedo, uniéndonos, explorando alternativas, hasta cuidándonos, porque tampoco podemos confiar en una fuerza pública corrupta, desenfocada, inmersa en declaraciones y actos ilegales y de corrupción.

Es momento de ser radicales frente a la guerra, sus actores y los enemigos de la paz. Desenmascarar sus intereses, identificar sus discursos carroñeros conque parece divertirse una porción del país. Es momento de actuar con beligerancia por la paz. Una paz que involucre a todos los actores de la guerra, en el principio fundamental de que la paz se construye entre enemigos. Esas aguas tibias de quienes le apuestan a justificaciones demagógicas desde el origen hasta la manera de derrotar a enemigos invisibles, le hacen flaco favor a cualquier proceso de reconciliación. Al parecer nadie escuchó o entendió al papa cuando dijo: “La búsqueda de la paz es un trabajo siempre abierto, una tarea que no da tregua, que exige el compromiso de todos”. Tampoco escuchamos a los líderes mundiales, al presidente de la ONU, al presidente Mujica… porque estamos enceguecidos por el odio, estamos arrinconados por la cobardía, estamos abotagados por la ambición. Y mientras eso suceda nos seguiremos matando, seguiremos dando calificativos desobligantes a los esfuerzos por construir un país en paz. Seguiremos disparando.

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