Lunes, 4 de julio de 2022. Última actualización: Hoy

¡Ahhh bestias!

El martes 20 enero, 2015 a las 9:32 am
Luis Alberto Barrera Moreno

Por: Luís Barrera

Tres hechos concretos tienen conmovidos hasta a los colombianos más insensibles. La carrera atormentadora de gatos en La Marina, corregimiento de Tuluá, la muerte cruel de un toro en la corraleja de Turbaco y el descuartizamiento de un caballo que agonizaba en el municipio de Buenavista, Sucre, ante miles de aficionados en su fiesta popular.

Ahhh, bestias

Esta perversa y cruel forma de sacrificar animales indefensos se suma al ambiente que en la actualidad vivimos, de manera constante, en un clima de inseguridad e incertidumbre. La violencia se expresa de formas relacionadas entre sí.

Diariamente, por ejemplo, los nortecaucanos nos vemos sacudidos por hechos dramáticos que nos preocupan y conmueven como las muertes violentas que están sucediendo en poblaciones como Santander de Quilichao y Puerto Tejada.

El maltrato animal es, a la vez, un factor que predispone a la violencia social y, al mismo tiempo, una consecuencia de la misma. Forma parte de la cascada de la violencia que nos va alcanzando a todos como individuos y como sociedad.

La violencia se ha vuelto un acto intencional que puede ser único o recurrente y cíclico, dirigido a dominar, controlar, agredir o lastimar a otros. Casi siempre es ejercida por las personas de mayor jerarquía, es decir, las que tienen el poder en una relación, pero también se puede ejercer sobre objetos, animales o contra sí mismo.

La violencia inhibe el desarrollo de las personas y puede causar daños irreversibles, adopta diferentes formas de expresión que pueden variar desde una ofensa verbal hasta el homicidio. Nos hemos ido acostumbrando a que todo lo resolvemos a bala o machete en medio de la intolerancia.

La crueldad es una respuesta emocional de indiferencia o la obtención de placer en el sufrimiento o dolor de otros, o la acción que innecesariamente causa tal sufrimiento; ha sido considerada un disturbio sicológico. La crueldad de los niños, que incluye a los animales, es un signo clínico relacionado a desórdenes antisociales y de conducta, que toca pararle bolas.

En las familias en las que hay violencia, ésta es más frecuentemente dirigida hacia los más débiles, lo que incluye ancianos, mujeres, niños y animales de compañía. El maltrato hacia los animales es tolerado por aquellos que lo observan; se minimizan sus causas y sus efectos, y los padres, maestros y comunidades en ciertos festejos populares que no dan importancia al abuso animal en realidad incuban una bomba de tiempo.

Debe entonces hacerse énfasis en que la detección, prevención y tratamiento de la violencia hacia los animales es un acto de humanidad en sí mismo. Los animales son criaturas que se encuentran, en relación al ser humano, en un nivel de inferioridad dentro de la escala evolutiva; esto nos hace responsables de su bienestar, ya que tener supremacía lleva consigo una obligación, una responsabilidad, que es la de cumplir como guardián de las especies inferiores en términos intelectuales.

Si realmente queremos combatir la violencia, una parte de nuestra lucha consiste también en erradicar el maltrato a otros seres vivos. La crueldad origina violencia, y la violencia, delincuencia, aunque siempre he sido personalmente un defensor de los Toros, porque los de casta, tiene hechura desde sus potreros a ser especiales, bravos, nobles de casta predispuestos a embestir y a morir en el ruedo.

La educación que se les da a los niños les ayuda a establecer sus valores y patrones de comportamiento. Ellos adquieren sus principios morales y éticos imitando a los modelos que tienen a su alrededor.

Tomando en consideración todo lo anterior, solamente podemos llegar a la conclusión de la imperiosa necesidad que existe del esfuerzo integrado de padres, profesores, trabajadores sociales, veterinarios, pediatras, asociaciones de protección animal, ICBF, medios de comunicación y sicólogos para prevenir el maltrato a los animales y su posterior transformación en violencia social.

Una persona que abusa de un animal no siente empatía hacia otros seres vivos y tiene mayor riesgo de generar violencia hacia otras personas.

Hay quienes se olvidan que si bien es cierto los animales no tienen alma, si son seres que sienten, lloran y sufren como nosotros los humanos, que a veces no comportamos como verdaderas bestias.

lualbamo@hotmail.com

Sigue a Proclama en Google News
También te puede interesar
Deja Una Respuesta
Abrir el chat
1
Paute aquí
Hola 👋
¿En que podemos ayudarte?