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Viernes, 24 de septiembre de 2021. Última actualización: Hoy

A propósito de la lucidez y del valor de esperar

El lunes 29 marzo, 2021 a las 9:36 am
A propósito de la lucidez y del valor de esperar

A propósito de la lucidez y del valor de esperar.

“La libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír”.
George Orwell.

El derecho a ser feliz

Ha llegado Semana Santa y por el territorio nacional la lucidez en la toma de decisiones escasea. Ella supone la resistencia a las consecuencias del odio, el culto a la fatalidad y la vanidad y al coqueteo incestuoso de la corrupción.

          Muchos con el valor de esperar han considerado el único medio de expresión la ironía y lo han hecho como un arma sin precedentes contra los todopoderosos en Colombia, porque las verdades expresadas en tono dogmático son censuradas al punto de ocasionar el exilio, el fracaso o la muerte, mientras que la misma dicha humorísticamente, pareciera que no causa escozor y en este espacio de América del sur también se mata sin razón. Sin embargo, hoy debemos ser necesariamente irónicos para expresar nuestra inconformidad y dolor, aunque sea para defender los sagrados derechos de la vida, educación, salud y la vivienda. Empero, en épocas de REFLEXIÓN, la verdad y libertad no son las formas exigentes y tal vez tengamos que ir a dormir con hambre y frío presas de silencios conventuales.

          Sin embargo, los medios de opresión constantemente siguen bombardeando con amenazas, supresiones, persecuciones. Por lo tanto, debemos considerar que por una paradoja curiosa pero evidente la obstinación por el poder y el dinero jamás se pondrán al servicio de la objetividad y la tolerancia del pueblo que aún espera la segunda venida de Jesús. Este sentido, debe aparecer la conciencia religiosa como medio de inflexión y reflexión frente a la noticia falsa y que solo es verdad en el discurso porque en la realidad es una mentira más de curas y pastores y uno que otro leguleyo.

          Por eso, debemos recordar que la conciencia ha sido uno de los fundamentos de toda la construcción de la moralidad desde arcanas datas y hoy no permite un comportamiento humano responsable. En ese orden de ideas, al formular un juicio ético estaríamos ya afirmando la misma posibilidad humana de comprometerse moralmente con las personas y es allí donde se evidencia, entonces, el inevitable fracaso ético de nuestras sociedades.

          Lo anterior nos permite señalar, entonces, que la conciencia moral es una de las mediaciones que se constituye en el punto de convergencia en el proceso de convivencia del sujeto humano y frente a las situaciones exageradas y descaradas generadas por los actos de corrupción, es válido un actual debate sobre la naturaleza de la moralidad de nuestros líderes y lideresas, porque el tema en cuestión se ha convertido en el problema crucial de la discusión en todas las esferas sociales, especialmente en el campo de la política y la religión.

          Quizás sería sano, si el debate girará en torno a los conceptos de libertad y de norma, de autonomía y de heteronomía, de autodeterminación y de determinación mediante la autoridad y el ejemplo como lo propuso Jesús.

          Estamos ya inundados de imágenes, signos, palabras y gestos que incitan a la toma de conciencia y algunos se presentan como baluartes de la libertad frente a las limitaciones de la existencia impuestas por la autoridad en un estado social de derecho y por el consumismo exagerado del siglo XXI. Desde esta perspectiva, la conciencia moral se constituye en una de las mediaciones centrales e insustituibles la identidad personal. Se instituye desde la libertad humana en la permanente y renovada reflexión enfocada en la perspectiva del mejoramiento de vida de los humanos.

          En la Semana Mayor las formas para disfrazar la verdad y crear cortinas de humo nos invitarán a conocer las causas del aislamiento obligatorio y a luz de la pasión de Cristo tener fe y paciencia. Pero, debemos ser cautos, porque nada más poderoso para excitar el odio y provocar desesperanza que los actos y discursos de quienes pretenden gobernar nuestras conciencias.

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