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A propósito de Anarquías

El jueves 21 diciembre, 2023 a las 11:05 am
A propósito de Anarquías
A propósito de Anarquías
Foto: Definición.co

A propósito de Anarquías

Elkin Quintero

Castigar a los opresores de la humanidad es clemencia, perdonarlos es barbarie.
Maximilien Robespierre

El comienzo de un nuevo poder, en este caso, de un gobierno, siempre será la oportunidad propicia para mirar lejos al futuro y obligarnos a revisar el pasado reciente de nuestros territorios y de manera especial la gestión de nuestros líderes y gobernantes que están por dejar sus puestos. Unos salen entre aplausos y reconocimientos. En el caso de Santiago de Cali, el alcalde sale imputado, despreciado y con un cartel pegado a la espalda como el peor mandatario, el que quebró la fe y economía de la sucursal del cielo.

            En nuestro caso y con un mea culpa, reconozco que desde épocas sin nombre se ha pretendido considerar y justificar nuestras derrotas, errores, utopías y anarquías. Sin embargo, desde el poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial se hace caso omiso a los siglos matizados de violencia, caos e injusticias, bañados de sufrimiento, olvido y corrupción. El pueblo, es quien ha soportado los embates del abandono y el utilitarismo. Hemos permitido que ciertos gobernantes se roben nuestros sueños y dejen la ciudad sumida en la anarquía y el caos. Para Cali, es valida la frase de Robespierre.

Parece irónico, pero desde los altos cargo de la alcaldía, desconocen que esta es también una época que brinda a la ciudad progresos, adelantos técnicos, científicos, culturales e intelectuales que vislumbran un futuro promisorio para nuestras sus gentes. Sin embargo, en el municipio de Cali, por culpa del alcalde y su cohorte, que dedicados a la farándula criolla solo dejaron cámaras repletas de su hipócrita sonrisa y falso abrazo, mientras la ciudad caía en pedazos, se llenaba de cráteres las vías, se empobrecía la gente y se cubría nuestro cielo de un falso aroma de mezquindad, corrupción e impunidad. 

            Hoy, cuando un nuevo poder se alza sobre nuestras cabezas, nos asalta una pregunta: ¿Será posible el resurgir del municipio de Santiago de Cali, siendo este un territorio con situaciones tan contradictorias y con un modo de organización socio-política tan diversa y compleja?

            Las respuestas pueden estar en la boca ávida y sarcástica de algún líder político que esta por perder privilegios, en la pujanza, templanza y beligerancia del caleño que madruga a ganarse el sustento honradamente, en el colorido del emprendimiento juvenil que espera por un mecenas, en la clarividente respuesta de un afro o en la festiva rima de un paisa que ya domina nuestra economía. En fin, sería bueno escuchar una nueva narrativa sobre el porvenir de nuestra ciudad.

            Terminamos un año con un fracaso institucional, con un complejo de inferioridad frente a al crecimiento desmesurado de otras capitales. Considero que el error ha sido centrar nuestra vida, personal y comunitaria, en estructuras de poder jerárquico institucionalizado que han mostrado siempre no estar a la altura de la necesidades, aspiraciones y solicitudes de las gentes y la historia de una ciudad en transición.

            A lo largo del tiempo hemos tenido gobiernos centrados en religiones, en partidos políticos, en espíritus localistas, en ideologías, en territorios o defendiendo uno u otro sector especial de la sociedad caleña; hemos tenido líderes autoritarios, opresores, tiránicos, unos pocos democráticos, civiles, militares, mixtos, respetuosos de la ley o personalistas; hemos tenido gobiernos frutos de revoluciones, de elecciones, con paros o sin ellos; ha habido líderes con grandes riquezas, o muy pobres, guerreros o pacifistas, industriales o agrícolas, conservadores o revolucionarios, y podemos decir que ninguno de ellos ha logrado sus objetivos. ¿Acaso el municipio de Santiago de Cali es una tierra de nadie?

            Parece fatalismo, o una mirada soslayada de nuestra realidad, pero no es así, por el contrario, los invito a buscar las evidencias para desenmascarar líderes y gobiernos que nos han arrastrado a guerras raciales, a múltiples conflictos culturales de mediana o gran envergadura, a innumerables rebatiñas sobre pequeños e incontables presupuestos, a enfrentamientos internos de cada territorio y a toda situación de miseria y sufrimiento. No es justo para el Cali.

            Ante tal fracaso e ineptitud en la gestión administrativa de lo público se han conformado entornos sociales/étnicos que restringen las posibilidades de desarrollo pleno de los territorios. Tengo fe y esperanza en el alcalde que asume en enero. Declaro que mi voto en octubre fue por él.

            Cierro realizando un llamado fraterno a desenmascarar las jerarquías de poder y anarquía que perviven sobre los territorios del municipio, las cuales no le han permitido desarrollarse en estrecha vinculación con el Estado Central y aprovechar los recursos y talentos de sus habitantes.

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