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Viernes, 7 de agosto de 2020. Última actualización: Hoy

A Malahora no se nos adelantó Mateo

El sábado 1 agosto, 2020 a las 2:14 pm
A Malahora no se nos adelantó Mateo
Con Germán Pabón G. / Imágenes: https://www.facebook.com/

A Malahora no se nos adelantó Mateo

Felipe Solarte Nates

Huellas

Las huellas que tu pisas
piedra a piedra
han sido caminadas
paso a paso
polvo a polvo
centímetro a centímetro.

Son mosaicos y mapas
colores que caminan
Algunas tienen miedos en los bordes
Otras llevan hogueras como soles.

Hay huellas amorosas
Imágenes lejanas
Patrias en el exilio
Como recuerdo, estalactitas.

Hay huellas lentas
pasos atrapados
huellas que se confunden sin memoria
para dejar el laberinto.

Las huellas hablan
se congregan
ocultan sus secretos en la nieve
se reúnen
conspiran en la playa
escriben sus proclamas en la arena
en las olas se ocultan; y regresan sobre la cresta de los huracanes.

Del libro “COORDENADAS POÉTICAS”, de Mateo Malahora.

A Malahora no se nos adelantó Mateo
Con Gricerio Perdomo y Gregorio Eljach P.

“¡Hay golpes en la vida tan fuertes… yo no sé!…” empieza sus Heraldos Negros, Cesar Vallejo, y el que recibo al conocer la muerte de mi amigo y contertulio en las tardes anteriores a la pandemia, es uno de esos garrotazos difíciles de aceptar.

Aunque lo presintiéramos como posibilidad lejana en medio de las bromas que sobre la amenazante huesuda solíamos compartir en nuestras charlas presenciales y después de la cuarentena, por celular e intercambios por Facebook; desgraciadamente los presagios mortales se hicieron realidad después de que el confinamiento obligatorio y sus temores a salir agravaron dolencias circulatorias que lo afectaban desde tiempo atrás y que sumadas al estrés mental, desencadenaron un infarto, que se lo llevó este 31 de julio… tan de repente, como las carcajadas y chispeantes anécdotas que para romper el hielo y alegrar el ambiente, extraía del sombrero de mago de sus recuerdos cada que tomaba la palabra captando la atención del corrillo, en una esquina de cualquier calle, en una banca del parque haciéndose embetunar los zapatos, o en cualquier reunión social o cultural adonde llegaba con su sonrisa de mamagallista y buenavida consumado, además de generoso y desprendido con sus amigos y con desconocidos en dificultades que se encontrara en el camino.

Demócrata Integral y defensor de los Derechos Humanos, gran parte de su vida la dedicó a luchar por una sociedad más equitativa, impulsando la convivencia y procesos de paz desde cargos como el de personero municipal de Popayán y presidente del Comité de Paz del Cauca, que tan fructífera labor desempeñó, cuando en las montañas del nororiente del Cauca, durante los gobiernos de Barco y Gaviria, se negociaban los procesos de paz con el Quintín Lame y el M-19.

Durante repetidos encuentros en el campamento de Santo Domingo, estableció una sólida amistad con el asesinado comandante del M-19, Carlos Pizarro León Gómez, de quien solía contar numerosas anécdotas.

Cuando desde 1998 se desempeñaba como director de la Defensoría del Pueblo Regional del Cauca, hizo las primeras denuncias sobre la presencia de los paramilitares del Bloque Calima, que tanto altos mandos del Ejército de la época, como autoridades civiles, junto a un grupo de empresarios y narcotraficantes cómplices con ellos se esforzaban por ocultar. Al insistir en las denuncias sobre la creciente presencia paramilitar en el norte del Cauca, gracias a un amigo que lo previno de un inminente atentado, debió asilarse en Canadá, donde vivió varios años.

A Malahora no se nos adelantó Mateo
Con Marco Antonio Valencia y Antonio M. Alarcón

Antes de regresar a su patria hizo escala en Venezuela, donde además de otro matrimonio con una árabe, en 2009, ganó el premio de poesía Eusebio Sifontes, de la Universidad Bolivariana de Venezuela, con el seudónimo de Mateo Malahora, -que por sugerencia del comandante Chávez-, lo acompañó desde entonces firmando sus artículos y poemas.

De nuevo en Popayán, su vida trascurría entre amenas conversaciones con sus amigos, asistencia a conferencias, recitales, eventos culturales, lecturas y escritura de sentidos poemas y sesudas columnas de prensa enviadas al Nuevo Liberal, Proclama del Cauca, Diario del Cauca, Las2orillas y otros medios.

Como una mala trastada del confinamiento obligatorio a los mayores de 70 años, la implacable y democrática huesuda se nos adelantó con el entrañable Mateo Malahora, cuando esperábamos que en cuarentena recopilara sus antiguos, nuevos poemas y memorias para publicar en libros que debieron quedar en el disco duro del computador personal.

Acompañando a sus familiares y amigos.

¡Hasta siempre! Gran poeta y amigo.

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