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90 años, acompañando el desarrollo regional

El sábado 17 noviembre, 2018 a las 9:24 am

La caficultura caucana se posiciona con fuerza a nivel nacional e internacional, gracias a la producción de cafés especiales. El Comité de Cafeteros cumple 90 años de labores ¿cómo impacta esto en el desarrollo del Departamento?, aquí una historia.

El Comité de Cafeteros

“Yo tengo origen campesino y tradición cafetera”, eso dice con total convencimiento el señor Juan Bautista Solarte Martínez, un hombre nacido en Nariño, pero que se enamoró de las tierras caucanas.

Es técnico agropecuario y veterinario, pero es principalmente un hombre del café, un líder que ha ayudado, junto a las directivas del Comité Departamental de Cafeteros, a que el Cauca hoy sea el cuarto productor del e grano a nivel nacional y que se destaque por la producción de cafés especiales.

“En Colombia no hay política agraria”, expresa y continúa “lo que uno tiene resuelto y puede vender con seguridad es el café”. Algo que aprendió de su abuelo, un hombre “que vivía muy bien y tenía plata” gracias a sus plantaciones de este producto. Desde ahí el ánimo de trabajar su tierra en Cajibío, Cauca, y extender sus esfuerzos a las más de 93 mil familias cafeteras caucanas.

La seguridad de la que habla Juan Bautista es quizá una realidad en todo el país, pero especialmente en el ‘nuevo eje cafetero de la calidad’ conformado por Cauca, Huila y Nariño, en donde la Federación Nacional de Cafeteros, y en este caso especial, el Comité de Cafeteros del Cauca, han realizado un trabajo de gestión, inversión, actualización, capacitación y demás, con el que han mejorado no solo los cultivos sino también las prácticas.

 Federación Nacional de Cafeteros

Por eso es normal que cuando se habla con un cafetero caucano se escuchen frases como “hay que apuntarle a la calidad; a trabajar en la postcosecha y así poder vender café diferenciado”, como lo explica Solarte Martínez. Pensamientos que solo son posibles cuando se fortalece el capital humano y se generan escenarios de confianza, como ha venido sucediendo en el departamento.

Pero ¿qué implica esto para un departamento como el Cauca?

El Cauca, la puerta de entrada

Corría el año de 1.736, dice la historia, y los primeros granos y árboles de café se vieron en el Cauca, al parecer traídos por Jesuitas desde el Orinoco. Desde entonces este cultivo ha estado presente en la agricultura del departamento. Por lo que se considera al Cauca, o al ‘Gran Cauca’ como una de las puertas de entrada del grano.

El Cauca, la puerta de entrada

Solo fue hasta 1928, hace 90 años, que se fundó el Comité de Cafeteros del Cauca, uno de los primeros en constituirse a nivel nacional y ha sido escenario donde diferentes líderes como Gerardo Montenegro o el mismo Juan Bautista Solarte han logrado procesos que benefician a los cultivadores de café.

“Toda esta transformación y este repunte de la producción cafetera colombiana ha implicado una serie de trabajos, de gestiones, sobre todo para los temas de infraestructura productiva, de conocimiento, de generar una caficultura. Pero en los últimos años se ha podido consolidar”, asegura Solarte Martínez.

Hoy por ejemplo, la caficultura caucana tiene un 98% de su área de café tecnificada, el 85% de los cafetales son jóvenes y se ha sembrado un área de unas 93 mil hectáreas; el 80% de ellas con una variedad resistente a la Roya.

Por eso para este año se espera que se produzca desde el Cauca 107 millones de kilos de Café pergamino seco (CPS) que se comercializarán en 244 millones de dólares, generando más de 65 mil empleos rurales.

 Parque Tecnológico de Innovación del Café

Estas cifras hablan del buen momento de la caficultura caucana, “por eso el café es esperanza, une familias, construye proyectos; un buen café es motivo para conversar, para enamorarse, inspirarse (…)”, recuerda Juan Bautista.

“Ha habido un cambio de pensamiento”, asegura Bautista, “todos los gobiernos de los países cafeteros deben entender la importancia de invertir”, prosigue para contar las inversiones que se han realizado en el Cauca como la creación del Parque Tecnológico de Innovación del Café, Tecnicafé; proyectos como Escuela y Café; la recuperación de la producción cafetera, entre otros, llevados a cabo desde el Comité de Cafeteros del Cauca junto a otras entidades.

Escuela y Café

Lo anterior abrió una puerta internacional que hoy se está aprovechando. Ejemplo de ello es ‘Café Orgánico para la Paz’, un proyecto que es una realidad con cooperación Alemana y con el que esperan plantar 960 hectáreas de café modalidad orgánica.

O el que se está desarrollando con Canadá en nueve (9) municipios con el que se está empoderando a 25 organizaciones en temas productivos, sociales, asociativos y económicos. O el nuevo proyecto de ‘Escuelas Incluyentes’ que se desarrolla con la Gobernación del Cauca.

“Son 90 años de aporte al desarrollo y  la transformación. El principal productor del Cauca era Buenos Aires con 1.500 hectáreas; hoy es El Tambo con más de 9 mil hectáreas; luego Piendamó con 8 mil y tercero Cajibío con 7.500. Somos respetados”, expresa Juan Bautista Solarte Martínez.

Lo cierto es que hoy el cultivo del café es la principal fuente económica en materia de agricultura que tiene el Cauca, y eso se demuestra con la fuerza y la consolidación que tiene el gremio cafetero.

 Piendamó

Un trabajo con educación e inclusión

“Mi mayor apoyo ha sido mi familia. Cuando tuve la oportunidad de ser representante cafetero, la primera consulta que hice fue a mi esposa, y aquí estoy”, dice Juan Bautista Solarte Martínez. Y no es para menos, el cultivo del café une familias y trabaja con jóvenes; es una línea de fortalecimiento económico de mujeres.

Hoy hay más mujeres cafeteras en el Departamento; incluso organizaciones de mujeres cafeteras que ya exportan cafés de alta calidad y cafés especiales, por lo que el trabajo de inclusión de género, también ha sido una de las líneas importantes para el desarrollo de la caficultura caucana.

Pero además, y conscientes de que la caficultura es la garantía para que el café siga siendo la principal fuente económica, se han desarrollado programas con jóvenes, lo que ha permitido que hoy más de 16 mil estudiantes de 60 instituciones educativas del sector rural conozcan de actividades como el barismo y la catación, todo pensando en formar una nueva generación de caficultores.

“Hace 16 años llegué a la mesa del Comité Departamental, éramos el octavo productor y hoy el cuarto productor de café a nivel nacional. La unidad fue muy importante, la base de los cafeteros somos los que estamos allí, no hay apellidos sino personas que conocen y han vivido la realidad”, concluye Solarte Martínez.

 

El consumo interno, un reto

Juan Bautista Solarte Martínez fue hasta el 31 de octubre uno de los líderes cafeteros que integran el Comité Departamental de Cafeteros que se renueva cada cuatro años; hoy después de las Elecciones Cafeteras tiene un mensaje para los que llegan: “siempre pensar en grupo y fortalecer la parte colectiva; que no haya divisiones. Este es un cultivo honesto y que mueve la economía de las regiones”.

Con ese nivel de convencimiento trabajan los caficultores caucanos. Por lo que consumir lo nuestro, los cafés especiales tipo exportación, también es un trabajo que debemos realizar todos los caucanos.

Para ese fin el Comité de Cafeteros desarrolla una serie de iniciativas como la promoción y formación de las que participan la Asociación Hotelera y Turística de Colombia, Cotelco y la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, y junto a la Cámara de Comercio se avanza en la iniciativa de consolidar el Cluster del café de alta calidad.

Así como también se han realizado campeonatos de barismo y catación o la utilización del espacio del Parque tecnológico de innovación del café, Tecnicafé. Con lo que se busca que en el Cauca se consuma nuestro café, uno que sin duda está entre los mejores del mundo.

“Yo pienso que la ciudad se está saturando y no hay empleo, es muy difícil, soy un convencido de que la esperanza es el campo”, la frase con la que Juan Bautista, un campesino caficultor caucano se va a seguir en sus labores.

Por Dayana Ossa Sánchez
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