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El Resucitado, la nueva novela de Gardeazábal

El domingo 21 febrero, 2016 a las 11:30 am

JESUS NO MURIÓ EN LA CRUZ

EL ESPECTADOR venezolano
Informaciones y críticas sobre artes escénicas y literatura

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Portada de la nueva novela del colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal

Gustavo Álvarez Gardeazábal (Tuluá, 31 de octubre de 1946) desata otra vez un escándalo con lo que escribe desde su natal, Colombia. En su novela, editada por el Grupo Planeta, El resucitado niega que Jesús de Nazaret haya muerto definitivamente crucificado, sino que antes de su martirio consumió un brebaje con raíces y hojas de la mandrágora, las cuales lo hicieron pasar por muerto, después revivió y siguió predicando hasta que definitivamente hizo mutis.

Este escritor y articulista tiene millones de lectores y otros tantos enemigos. Pero todas sus obras desaparecen de las librerías, no por la siniestra conspiración de falsos compradores, sino por una sociedad que quiere leerlo porque algo tiene de diferente. Para algunos estetas es “el nuevo Vargas Vila”, y para otros, mucho más moralistas, es “El anticristo”, adjetivo que se hizo más actual desde que publicó La misa ha terminado, en el año 2014, donde se metió hasta con el actual papa Francisco y sus antecesores en medio de la rocambolesca saga de una pareja de sacerdotes gays quienes contrataron a unos sicarios para que los mataran y les evitaran así la tortura de morir a consecuencia del Sida que habían contraído, tal como reseñó la prensa colombiana.

La Internet hizo, pues, el contacto con el ya legendario Álvarez Gardeazábal, cuya vasta obra está referida a los temas de la violencia colombiana, el fetichismo de la religión, la corrupción de los gamonales o caciques y en general al conflicto social.

¿Cómo es la resurrección con la mandrágora?

La planta de la mandrágora es tan antigua y mítica como la misma humanidad. Se ha usado desde tiempos inmemoriales para producir muertes aparentes. Saber usar la dosis exacta permitió que Jesús de Nazaret pareciera como muerto en la cruz y así poder decir que resucitó al tercer día. Hay una leyenda en el cañón de Las Garrapatas, en el norte de Cali, que habla de cómo un capo de la mafia del narcotráfico, ya hace muchos años, pudo salir de la cárcel en un ataúd luego de consumir una combinación de raíces y hojas de la mandrágora. Yo recojo las dos versiones y sobre ellas hago mi novela “El resucitado”.

¿Cuál es su balance sobre las ventas de sus novelas?

En un país como Colombia, en donde las ediciones más elevadas no promedian más de 3.000 ejemplares vender 24 mil, como se logró con La misa ha terminado, es más que una hazaña.

¿Se vive de la literatura en Colombia?

No creo. Para escribir una novela que se venda se requieren al menos dos años y seis meses más para publicarla. Su precio de venta es de aproximadamente 50 mil pesos de los cuales el autor solo recibe 5 mil. Quien venda 10 mil ejemplares, y sería excepcional, ganaría 50 millones de pesos en 18 meses, es decir un sueldo mensual de 2.800.000 que es lo que gana un taxista en Bogotá. Y si solo vende los 3.000 de todo el mundo, apenas si recibiría mensualmente un salario mínimo, algo así como 670 mil pesos, aproximadamente. Actualmente un dólar, la verde moneda del imperio, como dicen los venezolanos, se cotiza en Bogotá por encima de los 3.400 pesos. Los lectores pueden usar las calculadoras de sus celulares y divertirse con la respectiva conversión en dólares o en bolívares.

¿Ahora que hay nuevos ejecutivos en la editorial Planeta será posible que sus novelas vengan al mercado venezolano?

Muy probablemente que sí, Marcel Ventura está dispuesto a recuperar el mercado venezolano de los libros por encima de las dificultades económicas que allá, en Venezuela por supuesto, se pasan. Es casi un reto, según me lo ha planteado.

¿Cómo anda la política colombiana con esta segunda presidencia de Santos y su triunfo virtual con las FARC para una paz negociada?

El gobierno Santos ha invertido todo su capital mediático y sus esperanzas en la firma de la paz en La Habana. Poco o nada le ha importado el descuido con que maneja los asuntos del Estado. Ha contratado a casi todos los intelectuales y periodistas de renombre para que hagan uno u otro trabajo hablando bien de la paz, lo que ha terminado por crear un unamismo del cual nos salvamos muy pocos y apagan las críticas. Sin oposición diferente a la de Álvaro Uribe Vélez, quien se ha dejado arrinconar y ha perdido mucho de su empuje pidiendo la guerra en vez de la paz negociada, Colombia se encamina a dar mandobles a sus normas vigentes para concederle a una minoría armada que no pudo ganar la guerra un inmenso botín teórico que puede ser tan benéfico como peligroso para el país.

OBRAS PARA LEER

Sus obras han sido llevadas al cine, como Cóndores no entierran todos los días, y de su novela El bazar de los idiotas hicieron una telenovela. También se encuentran entre sus obras títulos como Piedra Pintada (1965), El gringo del cascajero, La tara del papa, La boba y el buda (ganadora del Premio Ciudad de Salamanca), Dabeiba, Los míos, El Titiritero, Pepe Botellas, El divino, El último gamonal, Los sordos ya no hablan, Manual de crítica literaria, El prisionero de la esperanza, Entre la verdad y la mentira, Comandante Paraíso, Las mujeres de la muerte, La resurrección de los malditos y La misa ha terminado (2014).

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