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Violencia contra la mujer, las hermanas Mirabal y la Flor de Bello, Antioquia

El viernes 20 noviembre, 2015 a las 11:16 am
Jorge Muñoz Fernández - Mateo Malahora

Mateo Malahora mateo.malahora@gmail.com

Pese a que el 24 de noviembre se celebra el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha declarada por las Naciones Unidas en memoria de las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa, activistas de derechos humanos, sometidas a vejámenes, torturas, violadas y asesinadas en la década del sesenta por orden del dictador Leónidas Trujillo en República Dominicana, la situación de la mujer en el planeta es objeto de profunda discriminación.

La tiranía de Trujillo, una de las más sangrientas de América latina, contó con el apoyo de los Estados Unidos y se caracterizó por la represión y eliminación de cincuenta mil opositores mediante masacres y ejecuciones extrajudiciales.

El “Benefactor”, como se autoproclamaba y los exaltaban los medios de comunicación, era dueño de las empresas del su país, gobernó con ideas liberales, gozó del apoyo de Francia, Japón, el Vaticano y la mayoría de los países de América latina.

Una radiografía de su poder criminal puede encontrarse en la obra “La Fiesta del Chivo”, del Nobel Vargas Llosa, done campean la corrupción, militarismo y las atrocidades de la dictadura.

Tal era su aureola de prestigio, manufacturada durante varias décadas por los gobiernos norteamericanos y la naciente burguesía en su país, que Trujillo fue distinguido con la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, otorgada por la Santa Sede, el Collar de la Reina Isabel, la Gran Cruz de la Orden de Boyacá y la Medalla General Francisco de Paula Santander, otorgadas por el gobierno colombiano.

Bajo esa aureola de reputación política y celebridad, las hermanas Mirabal, provenientes de una familia con privilegios económicos, conspiraron contra la dictadura y por su apoyo y reconocimiento en la sociedad dominicana, fueron exterminadas y los bienes de sus familiares confiscados.

El periodista dominicano Germán Marte, en uno de sus relatos sobre la vida de las tres heroínas nos deja esta sensible y conmovedora impresión:

“También fue apresada María Teresa, a quien oficiales desnudaron delante de todos, como una forma de humillarla”. Un veterano de aquella época, Rafael -Fafa- Taveras relata cómo la más joven de las “mariposas” se mantuvo incólume pese a los insultos y la tortura física, “las descargas eléctricas sobre los senos de aquella virgen hacían mover su cuerpo, pero sus labios no se abrieron con una queja”.

Eran momentos en que el desarrollo industrial comenzaba con todo su furor en América Latina, acentuado por la creación de factorías textileras en Centro América y Colombia, en virtud de la demanda doméstica y norteamericana y la mano de obra reclutada a bajos precios.

En Antioquia, cuna del desarrollo textilero en Colombia, las mujeres fueron objeto de explotación despiadada, y poco se sabe que María Betsabé Espinal fue una líder emancipada que protagonizó la primera huelga protagonizada por mujeres a comienzos de 1900 para protestar por la condiciones infrahumanas de trabajo en una fábrica de tejidos de Bello.

Betzabé no tuvo la misma suerte de las Hermanas Mirabal, pero fue revoltosa, agitadora, enredada, según las autoridades, en tareas sindicales, sediciosa y subversiva, en otras palabras, una mujer insumisa, desobediente.

Puede uno imaginarse una época donde la moral social y religiosa eran extremadamente conservadoras, en la que Betzabé ya denunciaba el mal trato, las pésimas condiciones laborales y el acoso sexual de capataces, supervisores y propietarios.

Se le debe a la incómoda Betzabé, la primera huelga de mujeres en una empresa manufacturera en Colombia.

En ella, en la huelguista antioqueña, encontramos la sensibilidad de Flora Tristán, de Rosa Luxemburgo, de María Cano, de las mujeres que en el mundo entendieron que no eran la prolongación de una máquina, ni un objeto sexual, ni esclavas para producir bienestar empresarial.

Las viejas sociedades esclavistas donde la mujer era un simple instrumento al servicio del hombre y de la sociedad patriarcal no han desaparecido de la faz de la tierra.

Las prácticas aberrantes de la dominación musulmana, la coerción física y moral que existe en la cultura occidental, las múltiples formas de violencia, camufladas sutilmente en el amor, las condiciones de miseria física y moral, en ambientes familiares o domésticos sombríos, han sido, también, denunciados de manera valiente por mujeres colombinas, que como Betzabé Espinal, deben ser reivindicadas en Colombia, por su lucha denodada contra todas las formas de discriminación de género.

Paradójicamente, María Betzabé Espinal (1886-1932), la líder obrera de Bello, Antioquia, que luchó contra la maquinización del cuerpo de la mujer e hizo de la huelga un derecho que en su tiempo estaba legal y constitucional proscrito, que exigió la humanización del trabajo, murió electrocutada accidentalmente en su casa y la historia colombiana guarda un indigno silencio, como guarda el grito de sus familiares y amigos. Hasta pronto.

Las hermanas Mirabal

Imagen: Las hermanas Mirabal, Patria, Minerva y María Teresa.

María Betsabé Espinal

María Betsabé Espinal.

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