Jueves, 4 de marzo de 2021. Última actualización: Hoy

A 60 años de la muerte de Gaitán

El martes 8 abril, 2008 a las 7:58 am

El pasado 9 de Abril se cumplieron seis décadas de la muerte más sentida de los colombianos y cuyo histórico episodio dejó una secuela de tragedias y sangre que aún el país recuerda como si fuera ayer. Se trata de la violenta desaparición de Jorge Eliécer Gaitán quizá el único verdadero caudillo del pueblo que ha tenido nuestra patria.
En Puerto Tejada, el pueblo más liberal del Cauca con los sucesos de aquel 9 de Abril de 1948, cuentan que sólo hubo dos muertos, un par de compadres que fueron arrastrados por las crecientes aguas del Río Palo. El liberal al intentar sacar a su compadre conservador asustado se arrojó sin saber nadar y ambos murieron ahogados.
La dirigencia de entonces bajo las lumbreras intelectuales de Natanael Díaz supo orientar a los Macheteros del Cauca, llevando mensajes de convivencia y madurez política como así lo inspiraba el pensamiento y la figura del emulado caudillo liberal asesinado en Bogotá.
Quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo personalmente aseguran que Jorge Eliécer Gaitán fue el caudillo por excelencia y nadie, antes no después de su muerte, ha llegado a calar tan hondamente en el alma colectiva de los colombianos. En la tribuna, era dueño de voluntades y bien podía producir la tempestad atronadora de los aplausos y los gritos, o, por el contrario, imponer el silencio a multitudes agresivas y violentas y hacerlas obedecer sumisamente; contrariando las leyes de la psicología popular.
El Gaitanísmo llegó a tener visos de un mesianismo que a juicio de muchos, no dejaba de ser peligroso para el mismo caudillo, sus críticos sostenían que de haber llegado Gaitán a la presidencia, necesariamente llegaría la decepción, pues sus seguidores, las capas más pobres de los colombianos, pensarían que al otro día de posesionarse solucionaría los problemas de la época con la misma facilidad y eficacia con que las palabras y los conceptos salían de sus labios en las tribunas públicas.
Gaitán era un hombre de firmes disciplinas universitarias. Su carrera como abogado penalista fue un sendero de triunfos resonantes. Su tesis de grado en la universidad Nacional lo muestran desde los primeros años como un hombre preocupado por la problemática social de su país, y como un apóstol de los desposeídos. En el campo de la criminalística fue un hombre respetable al ser recordado como el más eximio penalista de la ciencia forense. Tenía además un acervo cultural, pues había viajado y estudiado en Europa con una profunda formación política y humanística.
A todo esto agregaba una personalidad fuerte, que algunos encontraban en exceso autoritaria. Era evidente que poseía un gran don de mando, emanado de la propia seguridad en sí mismo, y que hablaba con un lenguaje, llano, directo, sin eufemismos ni reticencias, en una franqueza que a veces llamaba rayaba en lo bullicioso.
Pero su gran magnetismo era su enérgica voz en sus discursos que dejaba al auditorio boquiabierto. En la tribuna era arrollador, pues sus palabras calaban en mente de quienes escuchaban complacientes una elocuencia ruda y estremecedora. Gaitán era la voz del pueblo expresándose por primera vez en la historia con la altivez y la resonancia de un auténtico líder popular. Era un gran gladiador de ideas, que alcanzó a ser concejal, diputado, ministro, alcalde de Bogotá y hasta embajador, muriendo pobre pues pertenecía a una clase de políticos probos y austeros que ya no existen en Colombia.
Leer más…
Sigue a Proclama en Google News
    También te puede interesar
    Deja Una Respuesta
    Abrir el chat
    1
    Paute aquí
    Hola 👋
    ¿En que podemos ayudarte?