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42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

El viernes 8 junio, 2018 a las 6:59 am
42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

Fotografías y video: Sophia Hernandez G. Orfilia Olave Palomino y María Santos Palomino.

Reencuentro familiar gracias a Facebook
42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

(Por Alfonso J. Luna Geller) Todo empezó con el alistamiento del hogar para la bienvenida, con letreros, bombas inflables rojas y blancas, pólvora, y una suculenta cena de congratulación. Cuando llegamos, el suscrito y los periodistas Luis Eduardo CaicedoSophia Hernández Ga cubrir el evento, había más de 30 personas en un reducido espacio en el cual todos transmitían cordialidad y calidez, afecto y cariño verdadero. Se notaba que la gente se preparaba para que los sentimientos no fueran a estallar sin control ante el reencuentro con un ser querido que al fin apareció, gracias a Facebook, después de 42 interminables años de obligada ausencia, pero con una evocación latente en cada día transcurrido.

42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

Sara, Marta, Orfilia, María Santos y Mayurly.

En emocionados abrazos se arroparon madre, hijas, primos, sobrinos, nietos, bisnietos y amigos de las familias cultivadoras de café Olave Palomino y Zúñiga Palomino, oriundas de la vereda o resguardo La Concepción, jurisdicción del municipio de Santander de Quilichao, la noche del pasado martes 5 de junio, cuando se produjo el conmovedor reencuentro familiar después de 504 meses, que son mucho más de 15.100 días de separación forzosa.

42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

La fiesta se inició en El Llanito, corregimiento de Mondomo, adonde llegó Orfilia Olave Palomino, con su hija Mayurly, de 16 años, la menor de seis hermanos (cuatro mujeres y dos varones), procedentes de Cúcuta, norte de Santander, tras recorrer más de 680 kilómetros en 24 horas de viaje por tierra, haciendo transbordos y esperas en los terminales de buses de Pamplona, Puerto Nare, Puerto Boyacá, La Dorada, Honda, Mariquita, Fresno, Manizales, Pereira, Tuluá, Buga, Cali y Santander de Quilichao, donde la esperaba ansiosa su familia.

42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

Igual travesía, pero en sentido contrario, había realizado en 1976 cuando la niña apenas frisaba en sus 12 años de edad al salir de Cali, en el suroccidente del Pacífico colombiano, y se la llevaron para Cúcuta, obligada por una extraña familia que la había adoptado para oficios domésticos, atravesando las tres cordilleras del sistema andino, con todos sus climas y culturas, hasta quedar en el extremo nororiental del país, en la frontera con Venezuela, totalmente desconectada de los suyos y de sus originales formas de vida.

42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

Martha, Orfilia, doña María Santos, Mayurly, Sara y Rosalba.

Los 42 años de ausencia de Orfilia no fueron nunca suficientes para apagar los sentimientos, tanto que la tarde y noche de aquel martes de junio todos los espacios de la humilde vivienda estaban invadidos de esperanzadora energía, sueños y nuevas motivaciones por la vida, la ternura y el amor incondicional.

Orfilia regresó siendo una joven bisabuela de 54 años con 6 hijos, 8 nietos y un bisnieto. No creía, hasta cuando tuvo las primeras noticias de un posible reencuentro, que su madre todavía estuviera viva.

Mientras tanto, doña María Santos Palomino, la madre de Orfilia, la noche ése día volvió a nacer de unos escombros sobre los cuales pensaba que nada más podría surgir, hasta que los abrazos con su hija convirtieron las cenizas en nuevos cimientos para un rejuvenecido y perenne amor filial.

Cuando doña María Santos se abalanzó sollozante de alegría sobre su hija que descendía de un bus de transporte público, también se lanzaron a un abrazo unánime sus hermanas Martha, Sara y Rosalba, hijas del señor Víctor Manuel Olave y de doña María Santos, además de Liliana, la otra hermana quien junto con Henry, el que no pudo estar en el reencuentro, son hijos de otro enlace conyugal que tuvo María Santos con Teodoro Zúñiga, ya fallecido.

Doña María Santos tenía 30 años cuando se le llevaron su hija mayor, Orfilia. Hoy, con 72 años, en medio de su felicidad, nos cuenta que tiene 6 hijos, 15 nietos, 6 bisnietos y un tataranieto a quienes adora, y todos felices.

Antecedentes

42 años de ausencia no debilitaron el amor filial

Jesús Ervey Zúñiga Palomino

Todo comenzó cuando un primo de las hermanas Olave Palomino y Zúñiga Palomino, Jesús Ervey Zúñiga Palomino, de 43 años (tenía un año cuando se perdió Orfilia), recibió una notificación en su cuenta de Facebook en el mes de octubre del año pasado, en el que una señora de Cúcuta, llamada Leyla, amiga de Orfilia, vio en el perfil el apellido Palomino. Ella le preguntaba si conocía a Martha, Sara y Rosalba, hermanas de Orfilia Olave Palomino, quien desde Cúcuta buscaba a su familia que había dejado en Palmira o en Cali.

Claro que sí, son mis primas, viven en Santander de Quilichao, Cauca, respondió un domingo hacia las nueve de la mañana. Leyla los puso en contacto.

Al fin, apareció Orfilia, la que estaba perdida; entonces, Marta y las demás hermanas se fueron raudas a buscar una sala de internet para conocer a su hermana mayor. Desde octubre del año pasado siguieron comunicándose casi a diario.

No habían podido viajar por precariedades económicas, pero este martes al fin se dio el encuentro. Orfilia va a permanecer mes en medio de su recuperada la familia.

“Esto era lo que yo quería, que Dios me la devolviera”, remató doña María Santos”. 42 años de ausencia no debilitaron el amor filial.