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En manos de Vargas Lleras

El miércoles 25 septiembre, 2013 a las 6:05 pm

Foto: León Darío Peláez / Semana

Luis Barrera

Por: Luís Barrera
lualbamo@hotmail.com

Aunque para algunos analistas la Fundación Buen Gobierno tuvo un arranque tardío, lento, y ha generado más divisiones que consenso en la Unidad Nacional a favor del Presidente, la verdad es que son puros celos contra quien el presidente Santos le ha confiado políticamente la suerte de su reelección.

La misión es clara y perentoria. Sus dos antiguos y fieles colaboradores, el ex ministro de Vivienda Germán Vargas y Juan Mesa, su ex Secretario General, se fueron de Palacio para la Fundación Buen Gobierno para, como lo expresó el propio Santos, “en su condición de ciudadanos carentes de cualquier investidura pública” asumir “la defensa de la obra de un gobierno en el que creen y por el que han trabajado”.

El comando de reelección lo integran el “mejor amigo” del presidente, el ex ministro Gabriel Silva; el general Óscar Naranjo; el economista Juan José Echavarría; la ex ministra María Emma Mejía; Juan Mesa y Vargas Lleras a la cabeza como su ministro estrella y político con mayor credibilidad y favorabilidad en las encuestas.

En manos de Vargas Lleras, Santos va a tener a su favor un verdadero “gallo de pelea” que puede ripostar cualquier intento de agresión malintencionada a la campaña, al ex ministro lo conoce la clase política y el país entero y fuera de eso cuenta con popularidad y respetabilidad. Algo muy escaso en los dirigentes de talla nacional.

La primera estrategia parece ser cómo recuperar rápidamente la imagen del presidente Santos, después del bajonazo del paro agrario nacional y las múltiples movilizaciones populares que terminaron en bloqueos y negociaciones que ahora hay que ir cumpliendo.

Desde la Fundación Buen Gobierno, en manos de Germán Vargas Lleras, Santos deberá no sólo recibir respaldo político, filosófico, conceptual y programático para la campaña de reelección, sino el manejo de una campaña electoral que ya originó obvios recelos, resquemores y dudas. Pero para eso, estará la “mermelada”, las cuotas burocráticas y las partidas presupuestales.

Pero como al debate hay que darle altura y hacer la diferencia, para el manejo del postconflicto y un nuevo plan programático que logre convencer la opinión pública, la verdadera hoja de ruta del segundo cuatrenio de Santos –si es reelegido- saldrá de las negociaciones en La Habana, cuya fase de implementación tiene un horizonte de diez años.

Al buscar la reelección, Santos podría cristalizar las ambiciosas apuestas en que se embarcó, que van desde el proceso de paz hasta la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, pasando por la modernización de la infraestructura que, aunque muy atrasada, ya está en camino.

Cambio Radical, el partido de Germán Vargas Lleras, ahora tiene director, Juan Manuel Galán Pachón y su líder natural podrá entonces dedicarse de lleno a la tarea encomendada por la reelección de Santos, mientras con sensatez se descarta un eventual plan B del presidente, que no acatarían las demás fuerzas que acompañan al mandatario, porque los celos crecen ante ser el jefe de debate, quien además conserva su propio ministerio.

Aunque Germán Vargas salió del radar mediático hace dos meses, mantiene su popularidad más de 20 puntos por encima de Santos. El general Óscar Naranjo, ni hablar. Con una favorabilidad estable del 76 por ciento sigue siendo una de las personas más populares de Colombia, al lado del vicepresidente Angelino Garzón. De todas manera hay algo muy bien claro: el presidente Santos va a buscar la reelección independientemente de encuestas y de cualquier otra consideración.

Le corresponde entonces a Vargas Lleras diseñar una estrategia como las suyas, inteligente y exitosa para mejorar ostensiblemente la imagen de un presidente que no tiene contendor, ni posición, más que su anterior jefe el ex presidente Alvaro Uribe Vélez, quien encabezará la lista al Senado por el Movimiento Centro Democrático.

Si el ex ministro le pone el mismo entusiasmo y amor de patria con que entregó miles de casas gratis, no cabe duda, será un buen jefe de debate y Santos tendrá en él su peón de confianza, artífice de una nueva victoria en las urnas en Mayo del 2014.

En el argot político nuestro se conoce como ‘‘jefe de debate’’ a aquél que dirige una campaña electoral con miras a ganarla. Entre sus funciones está la de defender al candidato propio y atacar sistemáticamente al contrario.

Pero debe acomodar su discurso a fin de debilitar al adversario y ganar el mayor número posible de adeptos para su causa, sin abdicar, desde luego, de sus principios. Ni incurrir en desmesuras o caer en la ambigüedad. Esto lo sabe muy bien Vargas Lleras, quien en sus manos y sagacidad política, no solamente tiene el futuro del presidente Santos, sino los destinos de Colombia.

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