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2019, año de incertidumbres

El lunes 7 enero, 2019 a las 11:12 am
2019, año de incertidumbres

Una vez transcurrieron los días de euforia familiar y social con motivo de las fiestas de Navidad y fin de año, y los de esperanza por la llegada del 2019, o los de dolor, desilusión e inseguridad por la fría masacre de la que sigue siendo víctima el pueblo colombiano, quienes logramos remontar los primeros días del 2019 estamos abocados a resolver nuestro futuro inmediato entre la incertidumbre, acrecentada por algunas decisiones que ha tomado el presidente Duque en estos primeros cinco meses al mando del Estado, que nos afectan a casi todos, y otras condiciones adversas que no dependen directamente del gobierno, como el cambio climático; y el optimismo, que dicen, debemos mantener porque definitivamente dizque favorece nuestra salud mental y física.

2019, año de incertidumbres
Imagen: https://trome.pe/horoscopo/chino-2019-ano-cerdo-tierra-traera-paz-amor-fotos-105078

Iniciamos el año con el asesinato sistemático de dirigentes cívicos como Gilberto Valencia Agrono en la madrugada del primero de enero en el municipio nortecaucano de Suárez; Wilmer Antonio Miranda, de Cajibío, ultimado el pasado viernes; la líder de víctimas Maritza Quiroz Leiva, perteneciente a Anafro, en Santa Marta; dos líderes en el Catatumbo en la mañana del sábado 5 de enero, además del cabo de bomberos voluntarios de Santander de Quilichao, Carlos Humberto Acosta, asesinado en la tarde del domingo seis de enero.

Es evidente la probabilidad que continúen pasando cosas malas pues apenas nos hemos gastado la primera semana del año, y miren cómo vamos. Al presidente lo veo en otro paseo, identificando como prioridad de su gestión la solución de los asuntos internos de algún país vecino, antes que garantizar la seguridad interna de sus propios compatriotas. Pero, dizque tengo que ser optimista. Según mi amiga la psicóloga, es mejor pensar que todo irá bien y en consecuencia, actuar con confianza así arrecien las dificultades. Jhormen Lorena me ha dicho: sea optimista, que no es una utopía sino la opción más eficaz y rentable porque su cuerpo y mente funcionan mejor, ayuda a sobrellevar las adversidades y a salir a flote más rápidamente, e, incluso, fortalecido.

Bueno señorita, lo intentaré. ¿Pero se compromete?, me insiste. Entonces le digo: miremos juntos las realidades y usted me va prescribiendo la fórmula para ir pasándolas por alto sin inmutarme, a pesar de ellas, ¿sí?

Sé que no es fácil porque, de hecho, veo que sólo son optimistas, y por obligación de sus cargos, el presidente Duque y sus ministros; el mismo Uribe, aunque éste nunca lo es de verdad, pero lo aparenta convenientemente; los congresistas que poco a poco van entendiéndose mejor con el gobierno gracias a la ‘nueva mermelada’ que les inyectaron; los gobernadores y algunos alcaldes, y claro, todos sus portavoces. ¿Pero el ciudadano común también debe ser optimista? Eso dicen ellos, y mi psicóloga querida.

Entonces, me prescribe: haga un esfuerzo, hombre, trate de ver el vaso medio lleno, como si fuera vocero oficial, porque parece que usted, de manera independiente, lo comienza a ver medio vacío… Y siguiendo sus consejos, me concentro en la deliciosa rosquilla, aunque los demás sólo le vean el agujero. Por su salud mental y física, convenga que una misma cosa siempre tiene varias versiones que dependen en gran medida de las apreciaciones subjetivas del observador, me dice. Y claro, ahora sí entiendo el optimismo de los uribistas, aunque algunos lambones se amarguen hasta con los carnavales de Pasto; pero reacciono y también entiendo el pesimismo y desesperanza de los demás, su incertidumbre.

Lo intentaré por mi salud, a pesar de que cada día observo con asombro la repetida disociación entre los discursos gubernamentales que convocan a la confianza y el compendio de medidas oficiales que generan temores y dudas crecientes en la población, como ésa de autorizar que los ‘buenos’ se armen, según el criterio de algunos comandantes militares, contra la superpoblación de “malos”, como en la película de superhéroes ‘Vengadores: guerra infinita’. A pesar de la ficción implícita, me parece que tal decisión quebranta la Constitución Nacional que dispone el monopolio legítimo del uso de armas por parte del Estado y demuestra es la incapacidad del Gobierno para el cumplimiento de sus deberes, entre ellos, garantizar la seguridad pública.

También preocupa el sistema electoral en este año de elecciones, porque sigue siendo corrupto y antidemocrático, porque su reforma estructural es casi imposible. Todavía le quedan faltando cuatro debates a la pretendida reforma política, pero no hay reales esperanzas de cambio positivo. Por ejemplo, se mantendrá el Consejo Nacional Electoral (CNE), entidad absolutamente inservible por su ineficacia como autoridad seria y autónoma. Y lo más grave, continuará la compra-venta de mayorías en el Congreso con ‘mermelada fresca’, que ahora llaman con supuesta elegancia Fondo de Inversión de Iniciativa Congresional, que autoriza a los congresistas a meterle la mano al 20 % del presupuesto de inversión regional que suma casi 9 billones de pesos.

Mientras tanto, a lo dispuesto por el pueblo colombiano en la consulta anticorrupción ni siquiera le pararon bolas; igual que había sucedido con la reforma a la justicia. A duras penas hubo un acuerdo para votar el proyecto que crea el ministerio de ciencia, tecnología e innovación. Se perdió el semestre.

A pesar de que es inaplazable una reforma en el poder judicial, nada que solucionan la congestión en los despachos judiciales, la impunidad, la falta de credibilidad y la desconfianza en fiscales, jueces y en los magistrados corruptos… todo sigue igual. La gente sabe que son mentiras las manidas “investigaciones exhaustivas” que dizque inician cada vez que estalla un escándalo o cuando aumentan las estadísticas de asesinatos de líderes sociales o defensores de derechos humanos. Hechos que califican como asuntos aislados, nunca como lo han sido: sistemáticos.

Ante esto, las redes sociales se han inundado de imágenes en las cuales se evidencia que los colombianos prefieren la justicia por mano propia antes que presentar una denuncia ante las autoridades.

La politiquería en las altas cortes es otra llaga que se patentiza cuando los magistrados tienen que elegir fiscal, procurador, contralor y registrador, dejando todo contaminado; igual ocurre con las funciones del Consejo Superior de la Judicatura, convertido en el tumor cancerígeno de la Justicia.

Lo grave es que sin justicia no hay sociedad sostenible, pero su reforma parece no importarle ni al ejecutivo ni al legislador. Ni hablar del desprestigio del fiscal general de la Nación, ni de las muertes selectivas de testigos claves o de los testigos falsos que rondan por muchas entidades judiciales. Esto me genera mucho pesimismo, doctora.

Seguirán vigentes graves problemas sociales como la tasa de desempleo real y la precarización del trabajo, mimetizadas con estadísticas del DANE, institución del gobierno que se inventó un censo para rebajar los aportes oficiales al sistema de salud (que de por sí carga su propio sistema de desfinanciamiento), a la educación, a las regalías, a toda inversión social, porque los habitantes consumidores hoy, según ellos, somos menos que los de ayer. Todo, agravado por la reducción real de salarios, también mimetizada con el cuento de que el aumento del mínimo fue histórico. Con inflación en 2018 de 3,18 %, el aumento real del mínimo fue de 2,98 %, no como lo anunciaron inicialmente del 6% y se enfrenta al alza generalizada de precios que comienza a regir desde ya. Mejor dicho, los nueve millones de ocupados que según el DANE reciben el salario mínimo legal o menos no lograrán satisfacer sus necesidades. Se requiere es un salario mínimo vital.

También anuncian los líderes universitarios que el paro estudiantil continúa y llaman a marchar nuevamente, pues aseguran que lo pactado con el gobierno, que destinará más de $4,5 billones adicionales en educación superior pública en los próximos cuatro años, no se ha socializado en la mesa estudiantil, y que el 17 de enero volverían a tomarse las calles.

Seguirá la estigmatización y persecución a las comunidades indígenas. No se pueden descartar los conflictos de interés que ya hemos apreciado en este gobierno de empresarios, ni favoritismos con los propios como, por ejemplo, devolverle el manejo de los recursos públicos que aportan los ganaderos del país a José Félix Lafaurie, por 10 años, violando normas legales que no lo permiten.

Me prescribieron, entonces, lecturas diferentes a las que acostumbro. Decidí comenzar con el horóscopo chino. Allí confirmé que el 2019 será el Año del Cerdo. Asunto que nada tiene que ver con nadie del gobierno, al contrario, me dice el horóscopo que éste va a ser un año alegre, más conciliador y despreocupado. Que primará el diálogo y la búsqueda del bien común. Que tendremos tendencia a querer divertirnos y a ser positivos; que será un de mayor relajación y menos estrés y violencia. Eso me ha reconfortado. Tenía razón Jhormen Lorena, me siento mejor.

Ya solo, nuevamente me quedé pensando si pecaría de ingenuo, de cándido, de inocente, con ausencia de malicia o de astucia, al proyectar mi vida en el año del cerdo a partir del horóscopo…

Seguí en la incertidumbre… ¿Será mejor dejar el análisis crítico y muchas veces pesimista de la realidad para asumir un realismo ingenuo que no realiza ninguna reflexión para que solo opere la percepción cultivada a través de los medios de comunicación que también controla el poder central? Esperemos para ver cómo evolucionan las decisiones que van tomando los manejan el poder porque eso a todos nos afecta, positiva o negativamente.

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Otros editoriales de este autor: https://www.proclamadelcauca.com/tema/noticias-proclama-del-cauca/editorial-alfonso-j-luna-geller/

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