A veces mandan cartas – Proclama del Cauca
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Domingo, 22 de octubre de 2017. Última actualización: Hoy

A veces mandan cartas

El jueves 10 agosto, 2017 a las 9:32 am

A veces mandan cartas

El presidente Martinelli, aquel personaje siniestro que permitió el refugio a delincuentes de cuello blanco colombianos, está preso en Estados Unidos y es solicitado en extradición por el gobierno panameño. Martinelli es acusado de “Chuzar” a más doscientos dirigentes de la oposición en Panamá, y de diversos actos de corrupción, por lo tanto la carta de su entrañable amigo Álvaro Uribe, dirigida a un juez de la Florida en su defensa con sustentos tan volátiles como que Martinelli es un defensor del peligro Castro-chavista, es de esas cartas que se envían cuando uno ve que el agua sucia de la corriente arisca amenaza con mojarle los zapatos.

Ricardo Martinelli y Alvaro Uribe

Ricardo Martinelli y Alvaro Uribe / Imagen: http://www.prensa.com

Fue el gobierno de Martinelli que dio residencia a varios ex-miembros de los dos nefastos periodos presidenciales del autor de la carta. Por allí pasaron el niño bonito de Agro-ingreso seguro, el ex-consejero de paz que se alió con las autodefensas para hacer una película de sometimiento al mejor estilo de Hollywood y sin ruborizarse, y la cínica ex-directora del fallecido DAS María del Pilar Hurtado, campeona de intervención ilegal a comunicaciones privadas de personajes públicos, incluyendo Honorables Magistrados de las cortes, sin duda buena cátedra para el señor Martinelli.

Pero los delitos del ex-presidente panameño no se circunscriben solamente a las violaciones de tipo político en lo que tiene que ver con la privacidad de las personas. Se agrega un tren de corrupción insostenible, de blanco saqueo del erario público, algo que en Colombia está demostrado también del gobierno Uribe pero que la justicia no ha lo tocado, aunque personas muy cercanas, de su séquito, purguen penas en las cárceles y en donde el hecho por el cual fue sentenciada a la poco recordada Yidis Medina constituye un juego de niños. Cada día afloran casos más graves, para mencionar los de Odebrecht, Reficar y tantas vías que diecisiete años después han absorbido más recursos que el barril de Isis.

La carta, sin duda, no va a jugar ningún efecto. Será de aquellas cartas que llegan y se archivan, por no decir que van a mejor destino, primero porque las cartas de buena conducta no juegan ningún papel en un proceso judicial; segundo, porque los argumentos del ex-presidente, consistentes en la “lucha heroica contra el Castro-chavismo” no es excusa, en ningún lugar del mundo, para violar la ley, para violar los derechos que tienen las personas y que deben ser protegidos por el Estado, están por debajo de una intención política. Se quedará en otra pataleta, a que nos tiene acostumbrados el personaje en comento, creyéndose con derecho a mentir, a calumniar, a atropellar, como recurso válido de su política nefasta en el país al que debe sus blasones; del que tantas veces ha despotricado en las oportunidades que ha tenido a nombre del mismo a diestra y siniestra.

Al final, a veces, cuando llegan cartas, si la carta es impertinente, cuando incumple los principios de la ética y de la moral, deberá parar en donde debe estar: en el más oscuro fondo de donde se guarda la basura.