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Tienes la razón

por Proclama del Cauca el Miércoles 17 Mayo, 2017 a las 7:52 pm

Por Diógenes Díaz Carabalí / Tener la razón no es necesario, es mejor endosarla, quien cree tener la razón por lo general se equivoca. El único dueño de la razón es el tiempo, la historia tanta veces demuestra que los dueños de la razón son unos tarados, unos tontos, terminan como idiotas. Pensar que tenemos la razón nos lleva al fanatismo, nos vuelve sectarios, dueños de la verdad revelada, buscamos el exterminio del contrario; pero además enferma porque siempre en el camino encontramos a un contradictor, algo que jamás agradecemos cuando el contradictor nos hace nobles, nos hace inteligentes.

Es tan ejemplarizante dar la razón a otro, se pone tan feliz, sus ojos se avivan así arguya la tontada más grande, siente como si le abrieran el paraíso. Se llena de tanto orgullo quien se le reconoce la razón, y se siente una alimaña cuando se da cuenta que se ha equivocado porque solo hay una verdad que pocos conocen: que la razón no sirve para nada.

La historia está llena de seres que han creído tener la razón. Calígula, en relato de Albert Camus, creía que su caballo era dios; él mismo no se aceptaba que era dios o que tuviera descendencia divina. Prefirió dejar esa herencia a su caballo. Y en su ejercicio de superficialidad entronizó a su caballo para que los romanos lo adoraran, un dios de pelo y cascos que nervioso agitaba su carne cuando con bríos llevaba al emperador sobre sus lomos. Era que Calígula pensaba que su ser estaba por encima de dios, de su caballo. Un día amaneció sin comprender su existencia y le abrió el vientre a su madre para reconocer el lugar donde se había gestado un monstruo. Otro día ordenó incendiar a Roma para ridiculizar el fundamento de su gloria, para demostrar que él solo era la gloria.

¿Tenía la razón Calígula? Por lo menos la historia demostró a cada uno de los ciudadanos de Roma, y a los hombres y las mujeres que desde entonces han poblado la tierra, cuan crasa era la equivocación de Calígula; cuán monstruosa era su superficialidad. La razón de Calígula estaba cerca a la esquizofrenia; su locura lo catapultó como el ser más despreciable que haya existido en el planeta. Es lo que sucede cuando nos pensamos dueños de la razón.

¿Cómo voy a dormir tranquilo si he pensado que soy el dueño de la verdad absoluta? ¿Cómo voy a morir en paz si me han trasnochado mis contradictores, si he creído que solo yo tengo espacio en este mundo, y he buscado eliminar a todo aquel que me niegue la razón? Tantas injusticias cometen quienes tienen la razón, tantos atropellos amontonan quienes imponen la razón, cuantas muertes causan quienes se llenan de razón, como se llenan de arroz chino que indigesta porque el adobo tiene la fecha vencida. ¿Y a cuántos los ha salvado la historia por posar de tontos, por ceder el papel protagónico a quienes flamean la bandera de la razón? Si se necesita una brizna de humildad para reconocer que carezco de la verdad de apuño, porque con la verdad somos caníbales que buscamos descuerar al otro por la simple razón de que nos reconozcan dueños del futuro de los otros, a quienes queremos imponer que adoren al brioso caballo que montamos.

Nota: ¿Alguien sabe por qué en la gobernación del Huila no responden a las comunicaciones?