MADRES MUJERES – Proclama del Cauca
Miércoles, 23 de agosto de 2017. Última actualización: Hoy

MADRES MUJERES

El Jueves 18 Mayo, 2017 a las 10:29 am
Bulevar de los días

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy.

MADRES MUJERES

http://www.abc.es/economia/20141107/abci-mujeres-hijos-productividad-201411061203.html

A todas las mujeres que están en casa mirando por la ventana…

Una mujer llamada Vera me tocado a la puerta. La poeta vallecaucana Yolanda Delgado me la presentó y ha venido a mi pantalla con una queja. Nunca así me había ocurrido. O, sí. Alguna vez otra mujer se me apareció en mi casa para secarme unas lágrimas que me habían brotado de pesar por la suerte de los corteros de caña en el Valle del Cauca.

Ahora, Vera me hace pensar en serio por la suerte de la mujer, casada o soltera en Colombia. Dice varias verdades que golpean duro en la cara. En la cara de quien nos gobierna, que es el primero que debe velar por la vida, seguridad e igualdad de quienes vivimos en esta terra nullius, de quienes hacen las leyes, de quienes administran justicia y de todos los demás hombres.

¿Quién de ellos ha levantado su voz siquiera para lamentar la situación que las des-cobija a casi todas ellas? Y no es que ellas no tengan voz propia. Es que esta clase de sociedad parece que les oprimiera los labios para que no alcen su voz y griten la injusticia que se comete en contra de ellas. Aún pareciera que estuviéramos en la Edad Media Alta cuando reinaban los reyes y califas y tenían sus cortesanas y sus harenes. No había llegado aún la Inquisición que las consideraba brujas y las quemaban en grupo en la hoguera.

¿Quién alzará la voz y luchará a favor de ellas? ¿Quién con poder y palabra encendida votará unas leyes que las saquen del ostracismo en que la sociedad machista las ha relegado a los oficios de la casa? ¿Quién reivindicará para ellas la igualdad, la equidad, la educación y acceso al trabajo que les remunere sus capacidades e ingenio?

A pesar de que hay un Instituto que debe velar por la familia, el ICBF, solo se ha ocupado de los menores y algo de los jóvenes, de las rencillas entre esposos y las cuotas alimentarias. Pero se ha olvidado, como el resto del Gobierno nacional, regional y local, de la suerte de la mujer.

En verdad, ¿en dónde están las leyes, el presupuesto inicial, las funciones delegadas a funcionarios específicos para poner en nuevo camino a la mujer proscrita en un hogar sin futuro, con porvenir sombrío, como una encarcelada sin cadenas? En dónde está el reconocimiento aunque sea tardío, de las inmensas dotes que se están perdiendo con un mar de mujeres – casi todas ellas madres -, que pasan su juventud hasta la vejez en una cárcel llamada hogar con horno y utensilios?

Se quedó con el nombre nuestra generación de una Revolución de mujeres trabajadoras que lograron ser reintegradas a sus puestos de trabajo en lugar lejano. Pero nuestra patria está atrasada de noticias y de tiempo. No estamos en la Edad Media ni en tiempos de Jesús en Galilea. Pareciera que la Constitución del 91 fuera aún lo mismo que la del 86. No hay derechos humanos ni fundamentales que cobijen a mujeres y hombres por igual.