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¿CIUDAD-REGIÓN? SÍ, PERO …

por Proclama del Cauca el Jueves 18 Mayo, 2017 a las 7:47 am

Desde los días de la administración municipal del señor ex alcalde Carlos Julio Bonilla Soto (2004-2007), he estado escuchando durante 13 años largos y 3 alcaldías más, con bastante frecuencia, gusto, alegría, fruición, deleite y esperanza, las palabras Ciudad-Región, dos sustantivos empalagosos, altruistas y hasta mágicos, que nos elevan la autoestima, la moral, y hasta el apetito, que me obligan hasta sacar pecho, levantar la cabeza y mirar más allá del horizonte y tal vez hasta el infinito, debido a mi condición de quilichagüeño adoptado, orgulloso y encantado por 47 años. Imagínense ustedes cómo pasa tan rápido su majestad el tiempo, desde aquellos primeros días de agosto del 70, cuando toqué por primera vez tierra quilichagüeña y fui recibido en forma alborozada y festiva por los vendedores del famoso pandebono, bien ataviados y vestidos de un blanco inmaculado, y sonrisas plenas y amables, quienes me incitaron por su forma de ser y actuar, así tan alegres, cordiales y afables, como son los propios de aquí, a quedarme en Santander de Quilichao, hasta el sol de hoy.

Volviendo al tema esbozado al principio sobre los sustantivos Ciudad-Región, de enorme denotación para nosotros los quilichagüeños y para el norte del Cauca, he visto con atención los videos promocionales que la anuncian con bombos, platillos y demás instrumentos musicales habidos y por haber, nos encantan y nos deleitan, debido a la magia del computador y las respectivas aplicaciones. Se ven muy hermosos, atrayentes y allí Santander de Quilichao se ve cómo debería ser en su parte física y material, con la otra imagen producida por los medios digitales. De la misma manera, he leído con atención informes sobre el desarrollo y progreso quilichagüeño, si así podemos llamarlo de las diferentes administraciones municipales, como los realizados por el amigo y colega Felipe Solarte (ya publicados en PROCLAMA). Así mismo, le sigo el paso y el rastro a los anuncios que se hacen de vez en cuando a noticias como la construcción de la PTAR (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales) en los próximos meses, del Hospital Regional, de la Sede Regional del Sena, etc., etc.

Es decir, se esbozan, se planifican, se hablan a los cuatro vientos, los posibles proyectos a largo y mediano plazo, incluyendo las famosas partidas presupuestales, las licitaciones, los contratos, los contratistas, los políticos que ayudaron, en fin, en dos palabras “nos engolosinan” y va pasando el tiempo (y El Espectador) y nada, “nanay cucas”, como dicen en mi tierra todo se convierte en espejismos, como en los desiertos (y como dijo Santos “nos quedamos viendo un chispero”).

Como dice el conocido y sabio refrán: “ver para creer”, al estilo Santo Tomás, yo creeré en el tema de la Ciudad-Región, cuando por obra y gracia del Espíritu Santo se cumplan dos deseos que tengo guardados bien adentro en mi magín: la construcción del tan esperado Terminal de Transportes, para que se acaben los sufrimientos de los pasajeros que día a día viajan desde nuestra ciudad y la aparición de un mago que ponga orden en el loco tráfico, que nos hace sobrevivir y asustar a cada momento. Y ustedes, amables lectores: ¿qué opinan?