NIRVANA ES PARAÍSO Y EJERCICIO – Proclama del Cauca
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Jueves, 19 de octubre de 2017. Última actualización: Hoy

NIRVANA ES PARAÍSO Y EJERCICIO

El miércoles 19 abril, 2017 a las 8:33 am

Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Vista desde el Mirador del Viento

Nirvana es un estado del alma, es llegar por el ejercicio y la meditación a la Paz interior. Hay que recorrer un camino en la búsqueda de la tranquilidad que da el reconocer las fisuras que el caminante ha ido acumulando en el paso por la vida. Nada más propio que estas fechas de vacaciones laborales y que la familia está reunida en su hogar natural para salir a al encuentro de la Naturaleza pura en lugares cercanos.

Arriba, sobre la montaña más alta en territorio de Palmira, a unas dos horas en auto, se halla el  Mirador de los Vientos en el espacio que sus organizadores han denominado Nirvana. Hay buena carretera y el sol nos acompañó todo el día. Una cascada sonriente que baja sobre una escalera de piedra nos saludó en su entrada.

Cabaña a la entrada y uno de los comedores para visitantes

Un empleado nos informó del valor de la estadía y de las atracciones que posee el lugar. Caminata en ascenso por 25 estaciones con posibilidad de retorno por senderos a campo traviesa. El piso de tierra estaba mojado por las lluvias de estos días pero no había peligro si se subía con cuidado. Nos anticipó el guía que el recorrido hasta la cima del Mirador duraba una hora más algo y que la bajada era de una media hora. No había restricciones ni advertencias para niños y personas de mucha edad. Cada grupo sería responsable de emprender el disfrute de la montaña, las flores, los olores a hierba y la aventura.

Boca de un socavón de monte hasta el fondo

La subida se realiza por entre trocha de tierra y piedra. Se siente el olor a humus, calor de tierra y aparecen dalias, aves del paraíso y flores de todo nombre, azules, rojo con blanco, amarillas, nochebuena, clavellinas. El ascenso es lento y debe descansar uno con frecuencia. Hay árboles a lado y lado, enhiestos, solemnes, sitios donde se ven sembrados de flores para la venta, casas de veraneo con piscina y antena. Los ojos se distraen con tanta mata, maraña, socavones de maleza. Mas no se nos atravesó algún animal de monte ni culebras o alimañas. Por nuestro lado llevábamos a Kira, una perrita Border Collie de cinco meses cumplidos. Solo se nos metieron al cuerpo el cansancio y las agujetas en las pantorrillas y los muslos. Ni nos picó una hormiga con cincha roja en la espalda.  

Valió el esfuerzo, las cuclillas y el cansancio. Al fin llegamos a donde vuelan los vientos. El Mirador que lleva su nombre. Qué sitio tan estratégico y tan amplio. Desde allí se divisa el mundo, el horizonte donde se pone el sol, las crestas de allá y la llanura. Se siente uno dueño del paisaje porque entra sin permiso por ojos, nariz y oídos. Ahí, en frente, el viajero ha conquistado la cima, el aire puro y el paisaje. Nadie le quita a uno el cansancio ni lo conocido y lo bailado.

El descenso fue rápido y con la esperanza del descanso en el comedor. Allí esperaba la trucha, el pollo, el refresco, la cerveza y el helado. Premio para quienes se esforzaron por vivir una experiencia estupenda. El regreso estuvo pleno de la paz que da el deseo cumplido.

14-04-17                            9:45 a.m.