Nuevo Cauca induce a engaño y confusión – Proclama del Cauca
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Sábado, 23 de septiembre de 2017. Última actualización: Hoy

Nuevo Cauca induce a engaño y confusión

El Lunes 9 Enero, 2017 a las 7:25 pm
Alfonso J. Luna Geller

Por Alfonso J. Luna Geller

A finales del año (2016), la firma Nuevo Cauca SAS, del reconocido contratista del Estado, Carlos Alberto Solarte Solarte (CASS), publicó la cuarta edición de una revista llamada “Abriendo Puertas”, cuyo editorial es firmado por Libardo Sandoval Pacheco, director de Nuevo Cauca. En dicha publicación le recuerdan al usuario de la vía Panamericana (página 2 -portada interior- frente al editorial) que ofrece “SERVICIOS GRATUITOS” de ambulancia, carro-taller, servicio de grúa, postes SOS, inspección vial, hospedaje y restaurante, lo cual es falso.

Es mentiroso lo que dice la publicidad, porque esos servicios no son “gratis”, son una obligación legal del concesionario, que paga anticipadamente el usuario, y no un generoso privilegio que le asignan, menos, cuando la engañosa publicidad proviene de un concesionario que lo que menos ha demostrado es algún tipo de condescendencia con los públicos con que interactúa, no solo en el Cauca sino en otras otras regiones del país.

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En la ejecución del contrato bajo el esquema de Asociación Público Privada (APP), adjudicado por 25 años a Nuevo Cauca para que el concesionario realice la construcción, mejoramiento, rehabilitación, operación y mantenimiento de la doble calzada entre Popayán y Santander de Quilichao, no hay nada qué agradecerle, hay es que exigirle el cumplimiento de la Ley y de todos los compromisos contraídos, entre los cuales está disponer OBLIGATORIAMENTE de una o varias ambulancias para cubrir eventualidades en la carretera; carro-talleres con mecánicos expertos; grúas equipadas; teléfonos SOS a lo largo de la vía con línea directa a un ‘call center’ de la concesión; patrullas propias que vigilen el estado de las vías y avisen de posibles alteraciones del orden público; un centro de control y atención al usuario; también, dentro de las estaciones de peaje deben disponer de baños públicos y zonas de descanso y cafetería.

Pero no solo esto; por ley, el concesionario está obligado a mantener la carretera en excelentes condiciones, a ofrecerles a los usuarios unos servicios adicionales incluidos en las tarifas de los peajes y ayudarles a las autoridades en el manejo del tráfico y la asistencia en caso de accidentes.

Es que cada vez que uno paga un peaje no solo está pagando por el uso de la vía sino que está adquiriendo unos derechos como aquellos servicios que anuncian “gratis”.

La gente debe saber que en el fondo la concesión de la doble calzada entre Popayán y Santander de Quilichao, donde el Estado invierte inicialmente casi 1.8 billones de pesos, pertenece a los mismos dueños, claro que con algunas variantes jurídicas, del consorcio Unión Temporal Desarrollo Vial Valle del Cauca y Cauca, que cuando inició operaciones (en 1999) recibió la concesión de manos del ministro del Transporte Mauricio Cárdenas Santamaría, que sigue hoy manejando parte del Estado como ministro de Hacienda, y quien en aquella época resaltó que era una concesión a catorce años y medio. También resultó falso el anuncio en aquellas calendas que ya no recuerdan muchos, porque se les prolongó la concesión por 50 años más (hasta el año 2054), algo nunca visto en este país. Son nueve peajes, mas los que instalarán nuevos entre Quilichao y Popayán con motivo de la doble calzada, los que trabajan 24 horas diarias, 365 días al año, como dice la publicidad engañosa, recaudando dineros (los peajes en Colombia entre los más caros de Latinoamérica), fuera de los billonarios aportes que hace el Estado para la ejecución de las obras. En este país ningún concesionario concede nada gratis y menos éstos que nos ocupan hoy.

Es más, esta firma (CASS) tiene una serie de investigaciones que adelanta la Justicia por presunto detrimento para la Nación, calculado en $7 billones con contratos que datan del año 2006. La Contraloría se pronunció sobre los graves hallazgos fiscales con incidencias penales y disciplinarias, pero el Estado les siguió entregando concesiones y se aparecen ahora con ofertas de servicios “GRATUITOS”.

Y es la misma, con otro nombre, que les está cobrando a los payaneses 120.000 millones de pesos por haberse negado a permitir la instalación de un peaje urbano, cuando el alcalde era el senador Luis Fernando Velasco Chaves.

Lo importante, ante las mentiras, es apersonarnos de nuestras responsabilidades cívicas para realizar el seguimiento al contratista y a las obras, con la finalidad de promover la ejecución satisfactoria del contrato, y que no nos resulten, como siempre, con que un contrato firmado por 14 años tuvo que extenderse por 50 años más (como el de la UTMVVCC), sin que ningún dirigente haya dicho esta boca es mía.

Hay que constituir la Veeduría Ciudadana sobre el proyecto de la doble calzada porque es el mecanismo que permite a los ciudadanos o a las diferentes organizaciones comunitarias, ejercer vigilancia de conformidad con lo dispuesto en la normatividad legal, y que buscaría dinamizar la solidaridad entre los habitantes de la zona, en procura de un mayor compromiso con el destino colectivo que incluiría la conservación y mejor utilización del ecosistema.

Me parece que sería el ejercicio del derecho y el deber para intervenir en el control de los recursos públicos, obviamente, como una atribución ciudadana y no como una prolongación o sustitución de la función que cumplen los órganos de control del Estado.

Sería bueno, incluso como ejercicio académico en defensa del interés público, que alguien demuestre ante la SIC (Superintendencia de Industria y Comercio), que el mensaje de Nuevo Cauca SAS transmitido a través del medio de comunicación institucional, no corresponde a la realidad y por tanto, induce a error, engaño o confusión y que sea ésa entidad la que tome las decisiones finales en defensa de la ciudadanía, nuevamente tratada de incauta, ingenua o candorosa.

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En contexto:

Payaneses tendrían que pagar 120 mil millones por peaje urbano fracasado

Expectativas contradictorias frente a la doble calzada Santander de Quilichao-Popayán

 

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