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EL REY NABUCONODOSOR URIBE

por Proclama del Cauca el Jueves 20 Abril, 2017 a las 8:09 am

La época de la llamada Semana Santa o “Semana Mayor” es propicia para desconectarse o “desenchufarse” por unos pocos días de la cotidianidad a la cual estamos acostumbrados siempre, en virtud de nuestras ocupaciones diarias, que a veces se convierten en odiosas rutinas. De esta manera, esos días santos sirven, por ejemplo, para reflexionar sobre nuestra natural condición humana y entonces, “sin querer queriendo” nos convertimos en filósofos y empezamos a rastrearnos por dentro, a hurgar nuestra alma y nuestro ser, para ver cómo estamos y cómo somos en realidad, si tenemos o no faltas graves o leves, para poder o no dormir tranquilos, según el dictamen de nuestra conciencia, la cual es en mi concepto personal el espejo retrovisor de Dios.

En mi caso personal, aprovecho esos días para leer un poco más, con más tranquilidad y sosiego. Fue así cómo volví a recordar y a recrear historias bíblicas importantes de mis tiempos de estudiante, cuando era obligación leer por ejemplo un libro llamado “Cien lecciones de historia sagrada”, el cual hoy en día ni por asomo se estudia en la hora de religión del bachillerato y menos en primaria. Fue así como volví a acordarme del famoso sueño del rey de Babilonia llamado Nabuconodosor, muy conocido por conquistar a Judá y Jerusalén y por construir los famosos “Jardines Colgantes de Babilonia”. El mencionado rey tuvo un sueño profético y el único que logró descifrarlo fue Daniel, un israelita deportado a Babilonia. Sonó con una estatua de brillo extraordinario, con cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y caderas de bronce, piernas de hierro, pies de hierro y arcilla, sin mezclar. Aparece en escena una simple piedra, la cual en contacto con la estatua la hace desaparecer. Mientras tanto, esa piedra se va agrandando, hasta llenar toda la tierra. Según Daniel, los metales simbolizan los poderosos imperios que poco a poco van cayendo, incluyendo el del propio rey y la piedra simboliza el poder y el imperio del Dios verdadero, que dominará por siempre en la tierra.

No sé por qué, pero por asociación automática, al recordar ese episodio anterior en la Semana Santa, me acordé de Álvaro Uribe, como una falsa estatua y personaje colombiano, que parece invencible e imbatible, a la cual nadie parece vencer, empezando por la cantidad de escoltas que tiene. ¿Pero saben qué? Tiene miedo y es un miedo que lo acosa y lo tortura a más no poder, simplemente porque LE TEME A LA VERDAD QUE POR ALLÍ SE VA ASOMANDO, como por ejemplo cuando se enfrentó a las víctimas en la jornada del pasado domingo 9 de abril/17, y decidió abandonar el recinto con su séquito de aduladores. Además, recordemos que al lado de la justicia y la reparación, se reglamentaron dos decretos que le dan plena vida a la Jurisdicción Especial para la Paz: uno que crea la Comisión de la Verdad y otro que da lugar a la Unidad de Búsqueda de los Desaparecidos. Estas comisiones y sus integrantes, “dirán sus verdades” y se convertirán en las dos piedras colosales que terminarán el imperio uribiano para siempre.

Solamente así, cuando dentro de algunos años se conozca toda la verdad sobre Uribe, Colombia será libre de su poder nefasto y podremos respirar la paz verdadera.